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martes, 2 de junio de 2015

Magdalenas de aceite de oliva

Hace un tiempo recibí un email de Evoogourmet, una web especializada en aceites de oliva virgen extra de alta gama, para hacer una colaboración. Enseguida me vino a la cabeza la receta que iba a hacer. Las magdalenas de aceite de mi abuela.


Fui a buscar, como otras veces, en esa carpeta azul llena de recetas y lo que me encontré, más que una receta, fue una lista de ingredientes y dos anotaciones: "las claras a punto de nieve" y "poner azúcar por encima antes de meter al horno" pero me servía como punto de partida para su elaboración. Eso sí, se ve que mi abuela las hacía en cantidades industriales, como las monas. Dividí las cantidades entre 2 y aún así salieron dos docenas que volaron rápidamente.


El resultado fue espectacular, magdalenas caseras con un sabor tan reconocible que me transportaron automáticamente a los desayunos de mi infancia. El aceite de alta calidad les da un sabor aún más característico si cabe y una gran esponjosidad.


Magdalenas de aceite de oliva, unas 24 de tamaño mediano
(basada en la de mi abuela)

  • 375 g harina
  • 250 ml leche
  • 250 ml aceite de oliva (yo usé Bravoleum)
  • 3 huevos
  • 250 g azúcar
  • ralladura de un limón
  • 1 cucharadita de canela
  • 1 pareja de gaseosas (una azul y otra blanca)
  • 1/2 sobre de levadura (tipo Royal)

Precalentamos el horno a 180 ºC (160 ºC si es con aire)
Ponemos en el bol de la batidora el aceite de oliva junto con el azúcar y batimos hasta conseguir una mezcla bien homogénea. Separamos las claras de las yemas. Reservamos las claras y añadimos las yemas una a una, dejando que se mezclen bien después de cada incorporación. A continuación, incorporamos a la mezcla la ralladura de limón. Añadimos la leche en forma de hilo, batiendo a velocidad media-alta para incorporar aire a la mezcla. Tamizamos la harina junto con la levadura, las gaseosas y la canela y bajamos un poco la velocidad y lo vamos añadiendo poco a poco a la mezcla, continuamos batiendo hasta que quede una masa perfectamente homogénea. Por último, montamos las claras a punto de nieve, las añadiremos con cuidado a la masa intentando evitar que se bajen, esto es importante para que las magdalenas nos queden bien esponjosas.

Repartimos en los papelitos de magdalenas llenándolos 2/3 y ponemos azúcar por encima de la superficie de la masa, la puedes humedecer un poquito para que quede un poco más compacta. Horneamos unos 20-25 minutos o hasta que al pincharlas con un palillo salga limpio. Se dejan reposar unos minutos en el molde y se pasan a una rejilla para que enfríen bien.


¡Espero que os guste y os animéis a hacerla!

Feliz y dulce semana, besicos!

M.

lunes, 6 de abril de 2015

Mona de Pascua

La Mona de Pascua es un postre de gran tradición en el Mediterráneo que proviene de la munna árabe y que, en mi zona, tomamos principalmente en Semana Santa y Pascua. Tuve que irme a Valencia para aprender que no todas las monas son iguales y que lo que para mi son monas para ellos son "panquemaos" y que sus monas tienen formas de animales y siempre llevan huevo y anisetes y en Cataluña pueden ser maravillosas esculturas en chocolate.
La receta que os propongo hoy es la Mona de Pascua tradicional, al menos la de mi zona, hecha a la manera antigua, amasando a mano y respetando al máximo los tiempos de reposo. La tenía preparada desde hace algún tiempo y hoy, Lunes de Mona, ha llegado el momento de su publicación.


Para conseguir esta receta no se me ocurrió mejor fuente que mi abuela y, por eso, le tengo un gran cariño. Mientra ella me dictaba, aconsejaba y prevenía de lo pesado que era hacerlas, yo copiaba intentando no perder detalle. La mejor parte vino una vez en casa, cuando intenté descifrar lo que había escrito. Para empezar tuve que dividir entre 4 todas las cantidades, ¿¿¿cómo iba a poder amasar yo 4 kg de harina??? y, por otra parte, todos sabemos que si para las abuelas las cantidades exactas no existen, los tiempos mucho menos.. así que tuve que llamarla varias veces para que me especificara un poco más en qué consiste: "hasta que admita", "según vayas viendo" o "cuando haya subido".. También fue así como me enteré de que las monas dormían y se despertaban y que si se despiertan mientras tú estás durmiendo puede que se bajen y duerman para siempre perdiendo todo el trabajo hecho, así que más te vale que te pongas el despertador y les eches un vistazo durante la madrugada. Por eso es importante controlar el lugar y la temperatura de reposo ya que de ellos dependerá el tiempo que necesite nuestra masa para "levar", si añadimos calor (en forma de estufa o mantas) será más rápido mientras que si está en un ambiente más frío será más lento.


Esta mona la puedes acompañar con un delicioso chocolate caliente, no hay mejor manera de reponer fuerzas al volver de ver las procesiones de Semana Santa, o con una buena tableta de chocolate o, incluso, longaniza de Pascua cuando te vas al campo a pasar el "Día de la Mona" y si tu mona lleva huevo tendrás que esclafarlo en la frente de otra persona.


Mona de Pascua, para 3 monas medianas
(basada en la de mi abuela)

Masa madre o creciente (todo a temperatura ambiente)
  • 130 ml agua
  • 20 g levadura fresca de panadero
  • 250 g harina de fuerza

Masa principal (todo a temperatura ambiente)
  • 1 kg harina de fuerza
  • 500 g azúcar
  • 1 pareja de gaseosas
  • 125 ml aceite
  • 125 ml agua
  • 5 huevos
  • ralladura de limón (al gusto)
  • canela (al gusto)

Masa madre o creciente. Deshacemos la levadura en el agua y mezclamos con la harina de la masa madre hasta formar una bola. No es necesario que quede totalmente homogénea, solo formar una bola. La ponemos en un bol grande y la tapamos con una manta (para añadirle calor) y la dejamos que suba, hasta que triplique su volumen, unas 3 o 4 horas.

Masa principal. En un recipiente grande montamos las claras a punto de nieve, se añaden las yemas y se mezcla bien. Incorporamos el agua y el aceite, un poco templados, y el azúcar y removemos hasta que se deshaga bien. A continuación, añadimos la ralladura de limón y la canela, volvemos a mezclar. Añadimos la creciente que hemos preparado con antelación y la harina con la gaseosa. Ahora toca trabajar muy bien la masa, amasando hasta conseguir una masa lisa y homogénea, (si optas por hacerlo por el método tradicional como yo, amasando a mano, seguramente acabarás con agujetas pero desestresa que no veas). Cuando tengamos lista la masa, formamos una bola y la dejamos reposar en un bol tapado con una manta hasta que doble su tamaño, unas 3 horas en ambiente cálido. Cuando haya doblado su tamaño, formamos las monas, tres de tamaño medio y las ponemos en las bandejas de horno con papel vegetal, ahora las ponemos a dormir otras 3 o 4 horas tapadas con la mantita. Una vez han despertado y han alcanzado el volumen óptimo las manchamos con huevo batido y espolvoreamos azúcar por encima. Horneamos a 180ºC en la parte central baja del horno, unos 30 minutos o hasta que adquieran el color tostado, si vemos que se nos tuestan demasiado por arriba podemos cubrirlas con papel de aluminio mientras se terminan de cocer.


Ya podemos echarnos las monas al capazo e irnos a pasar el día campo. ¡Yo me voy ya! me encanta pasar el "Lunes de Mona" en el campo con mi familia.

¡Espero que os gusten y os animéis a hacerlas!

Feliz y dulce semana, besicos!

M.

sábado, 7 de marzo de 2015

Lenguas de gato

La receta que os propongo hoy es un clásico de la repostería. Estas pastas deben su nombre a su forma, estrechas y alargadas y un poquito rasposas que nos puede recordar a la lengua del felino en cuestión.


Las lenguas de gato son las pastas perfectas para acompañar postres como unas natillas, un mousse de chocolate o una macedonia de frutas. Pero también para darle un toque dulce al momento del té o café en la sobremesa. Yo me decidí por esta segunda opción y por eso les añadí en pequeño baño de chocolate.


Se trata de una receta muy sencilla y con ingredientes que solemos tener en casa, perfecta para cuando te dé un arrebato repostero como a mi me pasó el sábado pasado. La masa se compone básicamente de harina, clara de huevo, azúcar y mantequilla. Quienes seguís más o menos el blog ya sabéis que siempre que puedo evito la lactosa en mis recetas así que, una vez más, sustituí la mantequilla por margarina Artua sin lactosa. No sé como estarán con mantequilla, porque no las he probado a hacer, pero viendo el éxito que han tenido estas creo que no las desmerecen.


Lenguas de gato, para unas 60 pastas
(basada en las Langues de chat de Ladurée)
  • 125 g margarina Artua sin lactosa
  • 160 g azúcar glas
  • 1 cucharadita de extracto de vainilla (lo podemos sustituir por azúcar vainillado)
  • 2 claras de huevo
  • 160 g harina de repostería
  • chocolate al gusto para decorar (yo usé Cobertura negra para repostería de Valor) 

Precalentamos el horno a 160 ºC con aire.
Batimos la margarina hasta que quede cremosa y con una consistencia homogénea. Añadimos el azúcar glas y continuamos batiendo a velocidad baja hasta que quede bien incorporado. A continuación, añadimos el extracto de vainilla, cuando esté bien integrado vertemos las claras de huevo. Batimos esta mezcla hasta que queden todos los ingredientes perfectamente integrados. Tamizamos la harina y la incorporamos a la mezcla. Removemos con una cuchara de madera hasta obtener una masa homogénea.

Preparamos la manga pastelera con una boquilla lisa de unos 5-7 mm, si no tienes boquilla también puedes hacer un pequeño corte en la manga, no es necesario que las tiras queden perfectas en este momento ya que será en el horno cuando se expandirán y cogerán forma. Forramos la bandeja del horno con papel vegetal y formamos tiras con la masa de unos 6-7 cm de largo, tenemos que dejar espacio entre ellas ya que al hornearse se aplanarán y aumentarán su tamaño. Horneamos unos 10 minutos o hasta que adquieran un tono dorado. Una vez horneadas las sacamos y dejamos enfriar en la bandeja, cuando están frías se despegan del papel con mucha facilidad.

Ahora ya podemos darles la cobertura de chocolate. Derretimos el chocolate al baño maría y las bañamos en él o lo vertemos por encima, esto va un poco al gusto. Lo único a tener en cuenta es que el chocolate no debe estar ni muy frío ni muy caliente cuando hagamos esto ya que si no se volverá blanquecino cuando enfríe pero estará delicioso igualmente.


¿A que es muy sencilla? Os animo a hacerla y a que me contéis el resultado. Además, es de esas recetas que anima porque en muy poco tiempo tienes muchísimas galletas y porque aunque llenes una caja ves como van desapareciendo casi sin darte cuenta.

Feliz y dulce semana, besicos!

M.

sábado, 18 de octubre de 2014

Minicupcakes de vainilla para el bautizo de María

Hace justo una semana estaba ultimando los preparativos para un "pedido" muy especial. Unos buenos amigos han tenido una peque hace poquito y me preguntaron si podría preparar una mesa dulce para la fiesta post-bautizo de su niña, a la que acudiríamos los amigos. No lo tuve que pensar, la respuesta era ¡sí! 
Sería algo sencillo pero no por ello menos bonito y delicioso. Como premisa me fijé que la mesa tenía que ser muy dulce en todos los sentidos, no se me ocurre nada más dulce y más tierno que un bebé, y el rosa sería el color predominante, había sido niña. Una niña preciosa.


Dudando entre cupcakes y minicupcakes finalmente nos decidimos por las pequeñas, más fáciles y cómodos de comer y mucho más tentadores porque al ser pequeños parece que no te dan remordimientos pero.. ¿serás capaz de solo coger uno??? 
El sabor elegido fue la vainilla porque no todo va a ser chocolate en esta vida y porque desde que descubrí esta receta es una de mis favoritas. La cobertura es de buttercream de merengue suizo de vainilla en tres tonos de rosa diferentes aunque la luz en las fotos no ayuda a que se aprecie.


Minicupcakes de vainilla, para unos 24
  • 120 g. harina
  • 140 g. azúcar blanco
  • 1 1/2 cucharaditas de levadura tipo Royal
  • una pizca de sal
  • 40 ml. aceite de girasol
  • 120 ml. leche
  • 1 huevo
  • 1/2 cucharadita de extracto de vainilla

Para la crema de vainilla
  • 75 g. clara de huevo pasteurizada
  • 150 g. azúcar blanco
  • 225 g. mantequilla a temperatura ambiente
  • extracto de vainilla al gusto

Precalentamos el horno a 180 ºC 
Ponemos la harina junto con el azúcar, levadura, sal y aceite en el bol y lo batimos a velocidad baja hasta que queden todos los ingredientes totalmente integrados y con una textura arenosa. Poco a poco añadimos la mitad de la leche y seguimos batiendo justo hasta que se incorpore. A parte, batimos durante unos segundos el huevo, el extracto de vainilla y la mitad de la leche que nos quedaba. Lo añadimos a la mezcla de la harina y batimos justo hasta que se incorpore, pasamos la espátula por los laterales del bol si nos han quedado restos y volvemos a batir a velocidad baja un par de minutos más. Es importante no batir de más para que nos queden superjugosos.
Repartimos la mezcla final en los papelitos para minicupcakes llenándolos 2/3 y horneamos unos 15-18 minutos o hasta que el palillo salga limpio. Los dejaremos enfriar unos 5 minutos en el molde y luego los pasaremos a una rejilla para que terminen de enfriarse evitando condensaciones.

Para la crema de vainilla. Se pone al baño maría, con temperatura baja, la clara con el azúcar y se va removiendo hasta que se disuelva completamente el azúcar. Se pone en el bol de la batidora y se bate a velocidad alta hasta que quede tipo merengue. A continuación, bajamos la velocidad y vamos añadiendo la mantequilla en trozos, continuamos batiendo hasta su total integración. Es muy posible que tome un aspecto como de cortado pero es normal. En esto momento agregamos el extracto de vainilla  y subimos la velocidad, continuaremos batiendo hasta conseguir la consistencia adecuada. Separamos la crema resultante en tres boles, hice tres tonos diferentes, y teñimos con colorante.

Para decorar utilicé unas pequeñas perlitas blancas.



¡Espero que os guste y os animéis a hacerlo!

Por úlimo, os dejo unas fotos del resultado final. También hubo cake-pops de red velvet y galletas de mantequilla decoradas.
De nuevo, aprovecho para darle las gracias a los papis por confiar en mi para esta ocasión tan especial, María ha tenido mucha suerte de tener unos papás tan molones como vosotros.


Feliz y dulce semana, besicos!

M.

domingo, 21 de septiembre de 2014

Tarta de limón y chocolate. Hoy celebramos el ¡¡2º cumpleaños del blog!!

Hoy en Las piruletas son rojas estamos de celebración, ¡¡es nuestro feliz 2º cumpleaños!! y para celebrarlo hoy os traigo una deliciosa tarta de limón y chocolate. 

Quiero empezar dándoos las gracias por continuar ahí un año más, por visitar mi blog, por dejar vuestros comentarios (aunque no sean muchos me hacen muchísima ilusión), por intentar hacer las recetas y por mil cosas más que seguro recordaré en un rato. 


Creo que fue una buena idea comenzar con esta aventura de Las piruletas son rojas el día del cumpleaños de mi madre,
 ¡Felicidades mamá!, 
tengo la excusa perfecta para hacer una tarta, tengo quien sople las velas y, además, tenemos con quien compartirla. 

Después de dos años, os habréis dado cuenta de mi gusto por las recetas sencillas y, para esta ocasión, no iba a ser diferente porque que sean sencillas no significa que sean menos deliciosas. También suelo utilizar ingredientes fácilmente a nuestro alcance, aprovechando siempre que puedo para incluir alguno de los frutos que nuestros amigos los árboles nos ofrecen: en este caso mi querido limón.


Hace tiempo que sigo a Manuela de Passión for baking, todo lo que hace tiene una pinta estupenda y sus presentaciones son extraordinariamente bonitas. Todavía no me había atrevido con ninguna de sus recetas y, para esta ocasión, opté por inspirarme viendo su blog. Me conquistó su Oreo Lemon Pie, aunque la he variado muchísimo ya que como viene siendo habitual la primera premisa para esta tarta de cumpleaños es que fuese sin lactosa. 

En vez de galletas oreo para la base he optado por hacer yo misma la galleta de base, para el relleno he utilizado nata vegetal y la he cubierto con merengue. El resultado: espectacular.


Tarta de limón y chocolate (sin lactosa)

Para la base
  • 160 g harina
  • 100 g cacao puro en polvo
  • 1/2 cucharadita bicarbonato
  • una pizca de sal
  • 60 g margarina Artua sin lactosa
  • 100 g azúcar moreno
  • 1 huevo

Para el relleno de limón
  • 115 ml zumo de limón
  • 2 cucharaditas de ralladura de limón
  • 75 g azúcar
  • 2 huevos
  • 4 yemas 
  • 60 g margarina Artua sin lactosa
  • 500 ml nata vegetal para montar (yo he utilizado Ambiante)

Para el merengue
  • 4 claras
  • 120 g azúcar
  • 1/4 cucharadita vinagre de manzana
Comenzamos preparando la base de galleta. Precalentamos el horno a 180ºC.
Batimos la mantequilla con el azúcar hasta que quede una mezcla homogénea. Añadimos el huevo asegurándonos que quede bien mezclado. A continuación, añadimos el cacao, cuando esté bien incorporado vamos añadiendo la harina con el bicarbonato y la sal, previamente tamizado, poco a poco. La cantidad de harina es un poco variable, podríamos decir que añadimos hasta que admita, es decir, si la hemos echado toda y todavía está muy pegajosa la masa añadiremos más o si por el contrario, aunque no la hayamos puesto toda, vemos que ya está con la consistencia adecuada no pondremos más. Amasamos hasta formar una bola. La extendemos sobre el molde que vayamos a utilizar (previamente engrasado) y la metemos 15 minutos al congelador. Pasado este tiempo la hornearemos durante 10-12 minutos a 180ºC. La reservamos hasta que se enfríe completamente.

Seguimos con el relleno de limón. Comenzamos preparando el lemon curd (pasta de limón). Esta pasta es muy utilizada en repostería. Se puede usar tanto para rellenar macarons como cupcakes y hay quien se la come a cucharadas. Una vez preparada la podemos guardar en el frigorífico hasta 2 semanas aunque en esta ocasión usaremos toda la medida para el relleno.
Ponemos el zumo de limón, la ralladura, el azúcar, los huevos y las yemas (las claras las reservamos para el merengue) en una cazuela al baño maría, procurando que la base de la cazuela o los huevos se cocerán antes de que se haya mezclado todo bien, y vamos removiendo con una espátula o cuchara de madera hasta que se espese quedando una pasta fina y homogénea (puede tardar casi 20 minutos en espesar así que no desesperes). Retiramos del fuego y añadimos la margarina removiendo hasta que quede bien mezclada. 
Una vez la pasta esté fría completamente, montamos la nata, para que nos sea más fácil podemos meter tanto la nata como el bol donde la vayamos a montar unos 10 minutos en el congelador. Mezclamos cuidadosamente la pasta de limón con la nata (yo le he añadí unas gotas de colorante amarillo para que tomara un poco de color)
Rellenamos la base, que ya estará bien fría, con nuestro relleno y la dejamos en el frigorífico al menos 5 horas, mejor toda la noche.

Antes de servir, preparamos el merengue. Batimos las claras, cuando comiencen a montarse añadimos el azúcar poco a poco en forma de lluvia y el vinagre, seguimos batiendo hasta que queden bien firmes (yo las batí durante bastante tiempo porque siempre tengo miedo de que se bajen luego y resultó bien). 

Una vez listo el merengue lo ponemos sobre el relleno de limón y decoramos al gusto. He utilizado un festivo confetti comestible, que se note que estamos de celebración.


Nada más que deciros salvo un enorme ¡¡¡MIL GRACIAS!!! por estos 2 años.


¡Espero que os guste y os animéis a hacerlo!

Feliz y dulce semana, besicos!

M.

miércoles, 10 de septiembre de 2014

Pastel de higos (Fig pie)

Sí, sí, habéis leído bien, hoy os traigo un pastel de higos de lo más sano y natural y que, además, está buenísimo. Si me seguís en facebook (y si no ¿a qué esperas?) ya sabréis que este año la cosecha de higos ha sido muy fructífera. Tenemos una higuera ecológica según mi madre (en realidad es más bien salvaje) que nos regala sus frutos cada temporada tanto a nosotros como a los que se llevaron todas las brevas.. ejem, ejem..  


He de confesar que el fruto en sí no me gusta. Jamás me he comido un higo o una breva. No soy muy fan de las frutas muy dulces y además, en este caso, su textura no me es nada apetecible. Hace un par de años probamos a hacer mermelada y al probarla tuve que reconocer que sorprendentemente me gustó, eso sí después de "trabajado". Pues bien, este año hemos secado higos, hemos hecho mermelada y hasta he hecho el pastel. 

Lo hice con motivo del cumpleaños de mi hermana. Es verdad que no es el típico pastel de cumpleaños pero es que no conozco a nadie que le gusten más los higos que a ella (bueno, a mi madre, jeje) así que pensé que sería perfecto para un día tan especial. Además, ella siempre hablaba, mientras se le iluminaba la cara, de un pastel de higos que había probado una vez en Caelum, una reconocida pastelería de Barcelona y que tenía que probar a hacerlo siguiendo la descripción que ella recordaba. 


Las pistas que me dio fueron que tenía una base de pasta, que no era hojaldre pero sí crujiente, y que el relleno era como pan de higo pero sin llegar a serlo. Partiendo de esas premisas, intenté hacer algo parecido poniendo una base de masa quebrada preparada con margarina para hacerla sin lactosa y un relleno, usando como modelo la receta de Healthfully ever After, con higos secos (por aquello de que se parecía al pan de higo) que habíamos secado de esta misma cosecha.



Pastel de higos

Para la masa quebrada
  • 300 g harina
  • 120 g margarina (sin lactosa)
  • 1 huevo
  • 15 g azúcar
  • pizca de sal
Para el relleno
  • 450 g higos secos
  • agua para cubrir los higos
  • 120 g azúcar moreno
  • 2 cucharadas maicena
  • 1/2 cucharadita canela
  • una pizca de sal
  • 2 cucharaditas esencia vainilla (yo uso Nielsen-Massey)
  • 1 cucharada vinagre de manzana
  • 1 cucharada margarina
Empezamos preparando los higos. Cortamos los higos en cuartos eliminando las partes duras, los ponemos en un recipiente con agua hasta cubrirlos. Como mis higos no estaban muy secos solo los tuve unas tres horas a remojo en el frigorífico, si usas higos muy secos o deshidratados déjalos, al menos, una noche. 

Una vez preparados los higos nos ponemos con la masa quebrada, puedes comprarla pero por si decirles hacerla. Formamos un volcán con la harina y en su interior ponemos la margarina troceada en dados pequeños, el huevo, el azúcar y la sal. Trabajamos el conjunto hasta que nos quede con una textura arenosa, como si fuera pan rallado. Cuando hemos conseguido esto, añadimos un poco de agua para que tome cuerpo y podamos formar una bola que amasaremos durante un corto periodo de tiempo. La dejamos reposar durante 1 hora en un lugar fresco y seco tapada con un paño.

Cuando esté lista la masa, la extendemos en el molde que vayamos a utilizar, previamente enharinado. Con esta cantidad de masa, a mi me da para dos bases. Usaremos una para el pastel y la otra podemos congelarla para otra ocasión o gastarla para hacer una coca, quiché o lo que nos apetezca (en mi casa siempre triunfa esta segunda opción).  Ponemos un trozo de papel de aluminio sobre el fondo de la pasta extendida (no en los bordes) y lo llenamos con algo de peso (yo uso habichuelas) para evitar que suba y lo horneamos unos 15 minutos a 180ºC. Se saca y se deja enfriar (retiramos las habichuelas y las guardamos para utilizarlas la próxima vez).

Mientras se enfría un poco la masa, preparamos el relleno. Para ello, ponemos los higos con parte del agua en una cazuela. A parte, mezclamos el azúcar moreno con la maicena, canela y sal y lo añadimos a los higos cuando lleven unos 5 minutos hirviendo. Dejamos que se cueza sin parar de remover hasta que quede todo bien ligado y la parte líquida adquiera textura de sirope. Retiramos del fuego y añadimos la vainilla, el vinagre y la margarina, remocemos bien, Dejamos enfriar un poco y trituramos.

Para finalizar, vertemos el relleno sobre la masa quebrada y horneamos a 190ºC durante 20 minutos. Dejamos enfriar y desmoldamos con cuidado para que se nos rompa la masa que queda muy frágil.



¡Espero que os guste y os animéis a hacerlo!

Feliz y dulce semana, besicos!

M.

lunes, 4 de agosto de 2014

Bizcocho de Té Chai

Hoy os propongo una receta sencilla y riquísima para acompañar vuestros desayunos veraniegos: Bizcocho de té chai. 
Se trata de un té originario de la India. Los ingleses decidieron plantar té en su colonia en la India en el s.XIX para hacer competencia al proveniente de China. El gusto de los hindúes por las especias hizo que se añadiera gran variedad de ellas en este té. Así, el té chai está compuesto por té negro, canela, cardamomo, jengibre, clavo, pimienta negra y nuez moscada. Partiendo de esta base podemos hacerlo a nuestro gusto variando la proporción de las especias según nuestros gustos, incluso eliminar alguna, hacerlo con agua o leche o endulzarlo de diferentes maneras (azúcar moreno o blanco, miel, edulcorante..)


Después de contar todo el rollo anterior sobre el origen del té chai y sus componentes, debo confesar que para hacer este bizcocho recurrí a unas bolsitas de Té Chai (ya preparado) de Hornimans que tenía en casa, resulta más cómodo y recurrente si no dispones de todas las especias que lleva, pero lo puedes hacer tú mismo y a tu gusto usando los ingredientes antes mencionados.
El bizcocho resultante queda bastante húmedo y con un sabor a especias espectacular, suave al principio para acabar con un ligero toque picante, os encantará si os gustan las especias.



Bizcocho de té chai
  • 200 ml agua
  • 100 ml leche 
  • 4 bolsitas de Té Chai (yo usé de Hornimans)
  • 200 g azúcar moreno
  • 100 ml aceite de girasol
  • 2 huevos
  • semillas de una vaina de vainilla
  • 250 g harina
  • 1 cucharada levadura (tipo Royal)
  • 1/2 cucharadita de canela
  • 1/2 cucharadita de jengibre
  • una pizca de sal
Precalentamos el horno a 180ºC
Comenzamos preparando el té. Para ello ponemos en un cazo el agua con la leche. Cuando empiece a hervir apagamos, retiramos del fuego y añadimos las bolsitas de té. Tapamos el cazo y lo dejamos infusionar unos 5 minutos. Pasado este tiempo escurrimos bien las bolsitas, ya tenemos nuestro té preparado para el bizcocho. Reservamos.

En el bol de la batidora ponemos el aceite con el azúcar y mezclamos muy bien. Añadimos los huevos de uno en uno batiendo bien tras cada incorporación. Añadimos las semillas de vainilla al té y reservamos. Tamizamos la harina con la levadura, canela, jengibre y sal, reservamos. Batiendo a velocidad baja, iremos añadiendo la mezcla de harina en tres partes intercalándola con el té que lo echaremos en dos, así empezamos y acabamos con la mezcla de harina. Seguiremos batiendo a velocidad lenta hasta que queden todos los ingredientes perfectamente incorporados y la masa sea homogénea. 
Vertemos la masa en un molde previamente enharinado y horneamos unos 35 minutos o hasta que el palillo salga limpio. El tiempo dependerá del tipo de molde que usemos, yo con 35 minutos tuve suficiente.

Lo dejaremos enfriar primero en el molde y luego lo pasaremos a una rejilla para que termine de enfriarse evitando condensaciones.

Por último, antes de servir espolvoreamos un poco de azúcar glas para decorar.




¡Espero que os guste y os animéis a hacerlo!

Feliz y dulce semana, besicos!

M.

miércoles, 11 de junio de 2014

Linzertorte de cereza

Dice mi hermana que a ella le gustan más las tartas tipo "pie" americanas porque son más ligeras que las que llevan bizcocho y crema. En concreto, le apetecía probar la tarta que el oso Yogui robaba del alféizar de las ventanas de las incautas amas de casa en los dibujos. El reto no era pequeño pero me puse manos a la obra en cuanto tuve un fin de semana ocioso.
La tarta que le gusta al oso Yogui es una tarta enrejada y con relleno de fruta.


Ya sabéis que me gusta usar ingredientes sencillos, fáciles de conseguir y, si se trata de frutas, que sean de temporada es algo obligatorio. Paseando por el mercado del sábado los ojos se fueron directos a unas cerezas, creo que en esta ocasión fueron ellas las que me eligieron a mi quedarían perfectas para el relleno de la tarta. 
Las "pie" tradicionales suelen llevar una masa quebrada como base pero para esta ocasión decidí hacer un cambio: haría una linzertorte en vez de una "pie". La tarta Linzer (o Linzertorte) es una tarta austriaca y húngara con una tapa de masa enrejada, su característica principal es que incorpora frutos secos y especias a la masa. Utilicé la receta de la tarta vienesa del libro 1080 recetas de cocina de Simone Ortega, ella incorpora también un poco de cacao a la masa. En esta receta el relleno consiste en una mermelada, en esta ocasión, preferí hacer yo misma el relleno de cereza y el resultado no defraudó.


He de reconocer que no estoy del todo satisfecha con como me quedó el enrejado, ya que más que un enrejado parece una capa con unos agujerillos pero quería compartir la receta porque el sabor era espectacular, el relleno de cereza combina a la perfección con la pasta de la base y resulta una de esas tartas que al día siguiente está incluso mejor porque los sabores se intensifican.
En cuanto al enrejado, de todo se aprende y seguro que a la próxima, que seguro que la habrá debido al exitazo que supuso, me queda más bonita. Mi error básicamente fue no pensar en la levadura y que iba a crecer una vez metida en el horno.


Linzertorte de cereza

Para el relleno
  • 800 g cerezas deshuesadas
  • 150 g azúcar
  • 1 vaina de vainilla
  • 3 cucharadas de maicena

Para la masa
  • 150 g margarina (yo uso Artúa sin lactosa pero en la receta original va con mantequilla)
  • 150 g azúcar
  • 150 g almendra molida
  • 250 g harina
  • 1/2 cucharadita levadura (tipo Royal)
  • 1 cucharada de cacao (yo uso Valor sin azúcar, el de lata)
  • 1 cucharadita de canela
  • 2 huevos

Comenzamos preparando el relleno. Lavamos y deshuesamos las cerezas y las pondremos a macerar junto con el azúcar y la vaina de vainilla (la partimos y extraemos las semillas). Las dejaremos unas 6-8 horas (o toda la noche) para que las cerezas suelten su jugo.

Precalentamos el horno a 180ºC
Para preparar la masa, mezclamos en un bol el azúcar, las almendras, el cacao, la canela y la harina tamizada con la levadura. Cuando lo tengamos bien mezclado añadimos los huevos de uno en uno y continuamos mezclando hasta que queden perfectamente incorporados, por último, incorporamos la margarina y mezclamos bien de nuevo hasta que nos quede una masa compacta. Ahora que empieza a hacer calor, la podemos meter en el frigo una hora para que se enfríe y así poder trabajarla mejor. Untamos el molde con mantequilla y, para asegurarnos que no tendremos problemas a la hora de desmoldarla, podemos poner papel vegetal en la base del molde. Cogemos dos tercios de la masa aproximadamente y la extendemos por la base y los laterales del molde intentando que quede de un grosor regular en toda la superficie.
Terminamos de preparar el relleno añadiéndole la maicena y mezclándolo bien (al cocerse con el jugo hará que espese). Vertemos el relleno sobre la base que habíamos preparado. 
Para hacer el enrejado, hacemos tiras con el tercio de masa que habíamos reservado antes. Yo lo hice sobre un papel vegetal primero y luego lo coloqué sobre el relleno.
Horneamos durante 40 minutos aproximadamente, nos fijaremos en lo que se dore la masa. 


Me sobró un poco de la masa del enrejado, la utilicé para hacer unas galletas que, al añadirle mermelada, resultaron riquísisisimas.

¡Espero que os guste!

Feliz y dulce semana, besicos!

M.

lunes, 10 de marzo de 2014

Magdalenas de calabaza y jengibre

Como os decía en el Pastel de calabaza y chocolate hasta hace relativamente poco no me gustaba la calabaza. Pues bien, desde que la descubrí se ha convertido en un básico en mi cocina, ya sea para recetas dulces como esta o para arroces o cremas.


Sí sí, sé que no es otoño y que no estamos en fechas de calabazas, aunque también es verdad que la estacionalidad se está perdiendo y ahora podemos encontrar de todo en las fruterías casi durante todo el año. 
Pero esta calabaza sí era de otoño, me la regaló una amiga y en su día solo gasté la mitad en un delicioso arroz con calabaza. Estaba liada con otras cosas y tenía la cocina y los dulces y el blog un poco abandonados, así que opté por partirla en varios trozos y congelarla.


Nunca había congelado una calabaza pero pensé que podría funcionar y así la tendría disponible para cuando pudiera usarla como merecía. Al descongelarla su textura había cambiado y la piel se había vuelto blanda pero como terminaría haciendo un puré con ella eso no fue un problema en este caso. Para el arroz y otras recetas donde la vayamos a comer en trozos no recomiendo usarla después de congelarla ya que su textura queda un tanto extraña (sí, hice arroz de nuevo y no me gustó mucho como quedó la calabaza).


La receta que os propongo hoy es muy sencilla de realizar, solo hay que llevar cuidado con una cosa y es escurrir muy muy muy muy muy bien la calabaza después de rallarla, ya que si incorporamos agua a la masa el resultado estará rico de sabor pero quedará un bizcocho compacto, nada esponjoso.
Estas magdalenas quedan superesponjosas y con el toque de jengibre te encantarán si te gustan los sabores especiados. Como en otras ocasiones, vuelve a ser una receta sin lactosa.

Magdalenas de calabaza y jengibre, para unas 12
  • 230 g calabaza rallada y bien escurrida
  • 2 huevos
  • 140 g azúcar moreno
  • 120 ml aceite de girasol
  • 1/2 cucharadita de extracto de vainilla
  • 120 g harina
  • 1 cucharadita de bicarbonato
  • 1 pizca de sal
  • 1 1/2 cucharadita de canela molida
  • 1 1/2 cucharadita de jengibre molido
Precalentamos el horno a 180 ºC (160 ºC si es con aire)
Rallamos la calabaza, escurrimos y secamos bien con papel de cocina para quitar el exceso de agua. 
Batimos los huevos con el azúcar durante algunos minutos y añadimos el aceite y el extracto de vainilla. Tamizamos la harina junto con el bicarbonato, la sal, la canela y el jengibre. Vamos añadiendo esta mezcla a la de los huevos y el azúcar poco a poco y sin dejar de batir hasta que queda perfectamente incorporada. Por último, añadimos la calabaza y mezclamos bien con una cuchara de madera.
Repartimos la mezcla final en los papelitos para magdalenas llenándolos 2/3 y horneamos unos 20-25 minutos o hasta que el palillo salga limpio. Se dejan reposar unos minutos en el molde y se pasan a una rejilla para que enfríen bien.


¡Espero que os guste!

Feliz y dulce semana, besicos!

M.

lunes, 10 de febrero de 2014

Galletas doble chocolate, ¡superchocolateadas!

Tras una ausencia de casi tres meses, qué rápido pasa el tiempo, estoy otra vez por aquí y esta vez he vuelto para quedarme y publicar una receta nueva cada semana, a ver si lo consigo y las circunstancias no me lo impiden, jeje. 
De nuevo traigo una receta sencillísima pero que entrará rápidamente entre vuestras favoritas si sois amantes del chocolate como es mi caso.


La masa resultante es muy fácil de trabajar a temperatura ambiente, al enfriarse el chocolate le da la "dureza" necesaria para extenderla fácilmente con el rodillo y poder cortarlas fácilmente.


Las he hecho con forma de estrella porque tenía la necesidad de estrenar unos preciosos cortadores de estrella que me regalaron mis arquitectillos junto a Piruletina, ayudante de honor y mascota del blog. 
Gracias ¡arquitectillos!


Galletas doble chocolate, unas 30 pequeñas

25 g mantequilla sin sal
250 g chocolate negro, superior al 70%
1 huevo
100 g azúcar moreno
1/2 vaina de vainilla, la partimos por la mitad y extraemos las semillas
50 g harina
1/4 cucharadita levadura (tipo Royal)
1/4 cucharadita sal

Precalentamos el horno a 170ºC
Comenzamos rallando el chocolate, tarea necesaria pero farragosa. Una vez rallado derretimos la mitad del chocolate (unos 125g) junto con la mantequilla, podemos hacerlo en el microondas o al baño maría, removiendo todo el tiempo y con cuidado no se separe la parte grasa de la mantequilla. Aparte batimos el huevo con el azúcar y las semillas de vainilla hasta que queden bien mezclados. Añadimos el chocolate a esta mezcla, batiendo a velocidad baja hasta que quede una masa homogénea. Tamizamos la harina junto con la levadura y la sal en otro bol, la añadiremos en tres veces a la mezcla anterior mezclando bien tras cada adición, también iremos limpiando los laterales del bol con una espátula para que se mezcle todo bien. Por último, añadimos el chocolate que teníamos reservado desde el principio y lo mezclamos con la espátula hasta que quede disperso en la masa.
Extendemos la masa con un grosor de unos 4 mm y la cortamos con nuestro cortador favorito, las hice con forma de estrella pero si se hacen de corazón nos pueden servir para San Valentín que ya está a la vuelta de la esquina. 
Las ponemos en la bandeja del horno, cubierta con papel vegetal, dejando hueco entre ellas ya que crecerán un poquito. Horneamos 10 minutos y ¡listo!


Os animo a que probéis esta receta, es sencilla de hacer y están riquísimas y como son galletas aguantan bastante bien si las guardamos bien, son perfectas para sorprender a visitas inesperadas. No puedo decir cuánto aguantan exactamente porque tenerlas en casa es una tentación y se terminan comiendo en menos de una semana. 

¡Espero que os guste!

Feliz y dulce semana, besicos!

M.

P.D.: Solo recordaros que estoy participando en los Premios 20blogs del diario 20minutos y que podéis votarme aquí http://lablogoteca.20minutos.es/las-piruletas-son-rojas-34013/0/ si os apetece. También tenéis el enlace en la parte de arriba a la derecha en el blog. Sé que no tengo posibilidades pero me hace ilusión ver que tengo votos.. Gracias ;)

lunes, 25 de noviembre de 2013

Cupcakes de café y chocolate

Hoy traigo una receta sencillísima pero no por ello menos rica. De hecho, creo que es el bizcocho más chocolateado, tierno y esponjoso que he probado hasta ahora. 


Un viejo truquito que he usado muchas veces en mis bizcochos de chocolate consiste en añadir una cucharadita de café en polvo instantáneo, vamos, el Nescafé de toda la vida, para potenciar el sabor a chocolate y funciona, vaya si funciona. En el bizcocho de estos cupcakes apenas se aprecia el sabor a café pero, sin embargo, tienen un intensísimo sabor a chocolate.
En la textura, tremendamente esponjosa, me recordó un poco al de Guinness y no es descabellado, tienen en común que llevan una mayor cantidad de componente líquido, en el primero cerveza y en este café.


Para los bizcochos adapté una receta de Sweetapolita (blog bonito donde los haya) aunque la he variado bastante y ha terminado siendo muy diferente de la original. 
Los quería sin lactosa así que sustituí la leche del buttermilk por leche de soja y la mantequilla por aceite de girasol. 


Ya había hecho antes esta receta para estrenar mi molde de bundt (pero voló y no me dio tiempo a fotografiar) y me encantó, por eso la quise repetir y así poder compartir la receta. Si decidís hacerla como cupcakes os aconsejo que uséis cápsulas muy resistentes, la mezcla queda muy muy líquida y empapa la cápsula, quedando casi imperceptible su dibujo.

Para decorarla hice un glaseado de café y rallé un poco de chocolate negro por encima, más fácil y rápido ¡imposible!

Cupcakes de café y chocolate, para unos 12 cupcakes
  • 100 ml aceite de girasol
  • 30 g cacao en polvo sin azúcar (yo uso el de lata de Valor)
  • 1 cucharada de café en polvo instantáneo disuelto en 80 ml de agua (caliente, por supuesto)
  • 200 g azúcar moreno
  • 120 ml leche de soja
  • 1 cucharada de vinagre de vino blanco
  • 2 cucharaditas de extracto de vainilla
  • 1 huevo (a temperatura ambiente)
  • 125 g harina (tamizada)
  • 1/2 cucharadita de bicarbonato
  • una pizca de sal
Para el glaseado de café
  • 150 g azúcar glas
  • 1 ó 2 cucharadas de café, al gusto (se puede hacer con café instantáneo pero yo puse la cafetera) 
Precalentamos el horno a 180 ºC (160 ºC si es con aire)
Ponemos la leche de soja con el vinagre para hacer el buttermilk, mezclamos bien y reservamos, con 5-10min bastará para que se haga, quedará con un aspecto de leche cortada. En una cazuela, ponemos el aceite al fuego y añadimos el cacao, removemos con varillas hasta que quede bien mezclado. Retiramos del fuego y lo pasamos al bol de la batidora, añadimos el café, que estará todavía caliente, y batimos bien. Sin dejar de batir, vamos añadiendo el azúcar, el buttermilk, la vainilla y el huevo a la mezcla de cacao y batimos hasta que quede perfectamente incorporado, quedará en mezcla muy líquida y fina. Aparte, tamizamos la harina junto con el bicarbonato y la sal, lo añadiremos a la mezcla de cacao de una vez y batiremos bien hasta que se incorpore completamente y quede una masa homogénea.
Repartimos la mezcla final en los papelitos para magdalenas llenándolos 2/3 y  horneamos unos 20 minutos o hasta que el palillo salga limpio. Los dejaremos enfriar unos 5 minutos en el molde y luego los pasaremos a una rejilla para que terminen de enfriarse evitando condensaciones.

Para el glaseado batimos con las varillas el azúcar con el café todavía caliente hasta que quede fino. Lo vertemos sobre los bizcochitos, yo me ayudé de un biberón de cocina.
Por último, para darles un toque aún más chocolateado, rallamos un poco de chocolate negro por encima.


Os animo a que probéis esta receta, es muy rápida de hacer y el resultado es espectacular.

¡Espero que os guste!

Feliz y dulce semana, besicos!

M.

domingo, 13 de octubre de 2013

New York Cheesecake

Ya hace tiempo que hice esta receta pero todavía no había podido publicarla y tenía que hacerlo aunque fuese con retraso porque fue un ¡éxito absoluto!


Este verano hicimos una cena de primos. Sería una cena en la que cada uno llevaríamos algo y así sería más cómodo para el anfitrión, bastante le queda luego con tener que recoger.. Por supuesto, yo me pedí llevar un postre.
Para la ocasión quería llevar algo que fuera dulce, no muy pesado (si cada uno llevábamos una cosa íbamos a salir rodando de allí), apto para diabéticos, uno de mis primos lo es y no quería que se quedara sin postre, y delicioso ¿cómo no? 


Tras investigar un poco acerca de los edulcorantes aptos para diabéticos y buscar entre las recetas que tenía pendientes de hacer, decidí hacer una New York Cheesecake, llevaba queriendo hacerla desde que cayó en mis manos el libro 'The Hummingbird bakery cookbook'.
No las tenía todas conmigo ya que no sabía si la sustitución del azúcar por el edulcorante funcionaría bien, así que hice dos tartas, una grande, que sería la que llevaría a la cena, y otra mini, que probaríamos en casa antes para comprobar el resultado (si no hubiera sido satisfactorio ahora mismo no estaríais leyendo esto y hubiera pasado a la carpeta de los fiascos, jeje).


Leí mucho acerca de distintos edulcorantes y su uso en repostería y finalmente me decidí por el edulcorante en polvo, es el más fácil de conseguir. El edulcorante, ya sea en polvo o líquido, funciona muy bien en general pero el problema viene cuando se hornea a temperaturas por encima de los 170ºC, empieza a amargar. En esta receta eso no iba a ser un problema ya que se hornea a 150ºC. Usé edulcorante en polvo de la marca Día, que al estar compuesto de sacarina y ciclomato aguanta mejor las temperaturas altas aunque, en esta ocasión, no sería necesario. 
Lo siguiente a tener en cuenta es la equivalencia entre azúcar y edulcorante en polvo. Estos edulcorantes son equivalentes en volumen con el azúcar pero no en peso, de manera que si echamos una cucharadita de edulcorante en nuestro café endulzará lo mismo que una de azúcar pero pesa mucho menos, para ser más exactos pesa diez veces menos. Así que en vez de funcionar con el peso lo haremos con volúmenes, es decir, si lleva 190 g de azúcar los pondremos en un vaso (o jarra) medidor de volúmenes y veremos cuánto ocupa, esa será la cantidad de edulcorante que tendremos que echar. Yo prefiero hacerlo así (mi peso no es muy exacto y no me fío de él para pesar solo unos gramos) pero también podríamos hacerlo pesando 19 gramos de edulcorante.


Y ahora voy ya con la receta:

New York Cheesecake, para un molde de 23 cm.
  • 900 g queso de untar (yo usé Philadelphia Ligth)
  • 19 g edulcorante en polvo de la marca Día (volumen equivalente a 190 g de azúcar)
  • 1 cucharadita de extracto de vainilla
  • 4 huevos
Para la base
  • 140 g harina
  • 1/4 cucharadita de levadura (tipo Royal)
  • 5 g edulcorante (volumen equivalente a 50 g de azúcar)
  • 50 g margarina
  • 1 yema de huevo
Precalentamos el horno a 150ºC.
Empezamos con la base. Ponemos la harina junto con la levadura, el edulcorante y la margarina en un bol y mezclamos bien hasta que quede una textura arenosa. Añadimos la yema y mezclamos bien, seguirá teniendo textura arenosa pero algo más húmeda. La ponemos en el molde y vamos presionando con una cuchara hasta que quede una base densa y compacta. Horneamos unos 20-25 minutos o hasta que se dore. Pasado el tiempo la sacamos y dejamos enfriar.

Para la crema. Ponemos el queso con el edulcorante y el extracto de vainilla en el bol de la batidora con el accesorio de mezclar y batimos a velocidad baja hasta que quede una crema muy fina y densa. A continuación, añadimos los huevos de uno en uno, mezclando bien tras cada incorporación. Iremos parando y limpiando bien las paredes del bol para que quede todo muy bien mezclado, esos restos se convertirían en grumos después. La mezcla tiene que quedar muy fina y cremosa. Para acabar subiremos la velocidad de la batidora para que quede un poco más ligera pero con cuidado de no batir de más.
Pondremos la crema sobre la base ya fría y meteremos el molde en otro de mayor tamaño ya que lo haremos al baño maría. Cuidado! a la hora de elegir el molde, yo la hice primero en uno con base desmontable y al sumergirlo entró agua.. me tocó repetir la base. Lo horneamos durante 40 minutos aproximadamente o hasta que empiece a dorarse no importa que parezca que no ha cuajado un poco en el centro. Es importante no hornearla de más.
Para conseguir que quede perfecta, la dejaremos enfriar poco a poco en el molde, la taparemos y la meteremos en el frigo durante una noche antes de servirla. 

El resultado es ¡espectacular! si no lo sabes nunca dirías que es sin azúcar.


Se puede acompañar con mermeladas, para la cena teníamos mermelada de fresa sin azúcar y de tomate azucarada.. ¡deliciosa!

¡Espero que os guste!

Feliz y dulce semana, besicos!

sábado, 21 de septiembre de 2013

¡¡¡FELIZ CUMPLEAÑOS!!!


Aunque haya pasado volando, ya hace UN AÑO de aquel ¡Hola a todo el mundo! y quería "celebrarlo" con vosotros soplando esta vela. 
Muchas muchas gracias por estar ahí, por visitar mi blog, por dejar vuestros comentarios (aunque últimamente no esté muy participativa (se está alargando mucho esto) los leo todos y me hacen muchísima ilusión), por intentar hacer las recetas y por mil cosas más que seguro recordaré en un rato. Empecé esto del blog con mucha ilusión pero también con mucha incertidumbre (pensaba que igual duraba un mes) pero un año después sigo queriendo continuar con ello y espero poder dedicarle todo el tiempo que se merece en breve. 
Nada más que deciros salvo un enorme ¡¡¡MIL GRACIAS!!! por este primer año :D

P.D. La vela de la tarta la ha soplado mi mami que también hoy es su cumple: ¡Felicidades Mamá!
y ¡Felicidades! también a ¡Andrés y Almudena!, en estos momentos estoy bailando en su boda, ¿magia? nooooooo, es una entrada programada ;)

¡¡¡Besicos!!!
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