Blogging tips
Mostrando entradas con la etiqueta Sin lactosa. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Sin lactosa. Mostrar todas las entradas

lunes, 6 de abril de 2015

Mona de Pascua

La Mona de Pascua es un postre de gran tradición en el Mediterráneo que proviene de la munna árabe y que, en mi zona, tomamos principalmente en Semana Santa y Pascua. Tuve que irme a Valencia para aprender que no todas las monas son iguales y que lo que para mi son monas para ellos son "panquemaos" y que sus monas tienen formas de animales y siempre llevan huevo y anisetes y en Cataluña pueden ser maravillosas esculturas en chocolate.
La receta que os propongo hoy es la Mona de Pascua tradicional, al menos la de mi zona, hecha a la manera antigua, amasando a mano y respetando al máximo los tiempos de reposo. La tenía preparada desde hace algún tiempo y hoy, Lunes de Mona, ha llegado el momento de su publicación.


Para conseguir esta receta no se me ocurrió mejor fuente que mi abuela y, por eso, le tengo un gran cariño. Mientra ella me dictaba, aconsejaba y prevenía de lo pesado que era hacerlas, yo copiaba intentando no perder detalle. La mejor parte vino una vez en casa, cuando intenté descifrar lo que había escrito. Para empezar tuve que dividir entre 4 todas las cantidades, ¿¿¿cómo iba a poder amasar yo 4 kg de harina??? y, por otra parte, todos sabemos que si para las abuelas las cantidades exactas no existen, los tiempos mucho menos.. así que tuve que llamarla varias veces para que me especificara un poco más en qué consiste: "hasta que admita", "según vayas viendo" o "cuando haya subido".. También fue así como me enteré de que las monas dormían y se despertaban y que si se despiertan mientras tú estás durmiendo puede que se bajen y duerman para siempre perdiendo todo el trabajo hecho, así que más te vale que te pongas el despertador y les eches un vistazo durante la madrugada. Por eso es importante controlar el lugar y la temperatura de reposo ya que de ellos dependerá el tiempo que necesite nuestra masa para "levar", si añadimos calor (en forma de estufa o mantas) será más rápido mientras que si está en un ambiente más frío será más lento.


Esta mona la puedes acompañar con un delicioso chocolate caliente, no hay mejor manera de reponer fuerzas al volver de ver las procesiones de Semana Santa, o con una buena tableta de chocolate o, incluso, longaniza de Pascua cuando te vas al campo a pasar el "Día de la Mona" y si tu mona lleva huevo tendrás que esclafarlo en la frente de otra persona.


Mona de Pascua, para 3 monas medianas
(basada en la de mi abuela)

Masa madre o creciente (todo a temperatura ambiente)
  • 130 ml agua
  • 20 g levadura fresca de panadero
  • 250 g harina de fuerza

Masa principal (todo a temperatura ambiente)
  • 1 kg harina de fuerza
  • 500 g azúcar
  • 1 pareja de gaseosas
  • 125 ml aceite
  • 125 ml agua
  • 5 huevos
  • ralladura de limón (al gusto)
  • canela (al gusto)

Masa madre o creciente. Deshacemos la levadura en el agua y mezclamos con la harina de la masa madre hasta formar una bola. No es necesario que quede totalmente homogénea, solo formar una bola. La ponemos en un bol grande y la tapamos con una manta (para añadirle calor) y la dejamos que suba, hasta que triplique su volumen, unas 3 o 4 horas.

Masa principal. En un recipiente grande montamos las claras a punto de nieve, se añaden las yemas y se mezcla bien. Incorporamos el agua y el aceite, un poco templados, y el azúcar y removemos hasta que se deshaga bien. A continuación, añadimos la ralladura de limón y la canela, volvemos a mezclar. Añadimos la creciente que hemos preparado con antelación y la harina con la gaseosa. Ahora toca trabajar muy bien la masa, amasando hasta conseguir una masa lisa y homogénea, (si optas por hacerlo por el método tradicional como yo, amasando a mano, seguramente acabarás con agujetas pero desestresa que no veas). Cuando tengamos lista la masa, formamos una bola y la dejamos reposar en un bol tapado con una manta hasta que doble su tamaño, unas 3 horas en ambiente cálido. Cuando haya doblado su tamaño, formamos las monas, tres de tamaño medio y las ponemos en las bandejas de horno con papel vegetal, ahora las ponemos a dormir otras 3 o 4 horas tapadas con la mantita. Una vez han despertado y han alcanzado el volumen óptimo las manchamos con huevo batido y espolvoreamos azúcar por encima. Horneamos a 180ºC en la parte central baja del horno, unos 30 minutos o hasta que adquieran el color tostado, si vemos que se nos tuestan demasiado por arriba podemos cubrirlas con papel de aluminio mientras se terminan de cocer.


Ya podemos echarnos las monas al capazo e irnos a pasar el día campo. ¡Yo me voy ya! me encanta pasar el "Lunes de Mona" en el campo con mi familia.

¡Espero que os gusten y os animéis a hacerlas!

Feliz y dulce semana, besicos!

M.

sábado, 7 de marzo de 2015

Lenguas de gato

La receta que os propongo hoy es un clásico de la repostería. Estas pastas deben su nombre a su forma, estrechas y alargadas y un poquito rasposas que nos puede recordar a la lengua del felino en cuestión.


Las lenguas de gato son las pastas perfectas para acompañar postres como unas natillas, un mousse de chocolate o una macedonia de frutas. Pero también para darle un toque dulce al momento del té o café en la sobremesa. Yo me decidí por esta segunda opción y por eso les añadí en pequeño baño de chocolate.


Se trata de una receta muy sencilla y con ingredientes que solemos tener en casa, perfecta para cuando te dé un arrebato repostero como a mi me pasó el sábado pasado. La masa se compone básicamente de harina, clara de huevo, azúcar y mantequilla. Quienes seguís más o menos el blog ya sabéis que siempre que puedo evito la lactosa en mis recetas así que, una vez más, sustituí la mantequilla por margarina Artua sin lactosa. No sé como estarán con mantequilla, porque no las he probado a hacer, pero viendo el éxito que han tenido estas creo que no las desmerecen.


Lenguas de gato, para unas 60 pastas
(basada en las Langues de chat de Ladurée)
  • 125 g margarina Artua sin lactosa
  • 160 g azúcar glas
  • 1 cucharadita de extracto de vainilla (lo podemos sustituir por azúcar vainillado)
  • 2 claras de huevo
  • 160 g harina de repostería
  • chocolate al gusto para decorar (yo usé Cobertura negra para repostería de Valor) 

Precalentamos el horno a 160 ºC con aire.
Batimos la margarina hasta que quede cremosa y con una consistencia homogénea. Añadimos el azúcar glas y continuamos batiendo a velocidad baja hasta que quede bien incorporado. A continuación, añadimos el extracto de vainilla, cuando esté bien integrado vertemos las claras de huevo. Batimos esta mezcla hasta que queden todos los ingredientes perfectamente integrados. Tamizamos la harina y la incorporamos a la mezcla. Removemos con una cuchara de madera hasta obtener una masa homogénea.

Preparamos la manga pastelera con una boquilla lisa de unos 5-7 mm, si no tienes boquilla también puedes hacer un pequeño corte en la manga, no es necesario que las tiras queden perfectas en este momento ya que será en el horno cuando se expandirán y cogerán forma. Forramos la bandeja del horno con papel vegetal y formamos tiras con la masa de unos 6-7 cm de largo, tenemos que dejar espacio entre ellas ya que al hornearse se aplanarán y aumentarán su tamaño. Horneamos unos 10 minutos o hasta que adquieran un tono dorado. Una vez horneadas las sacamos y dejamos enfriar en la bandeja, cuando están frías se despegan del papel con mucha facilidad.

Ahora ya podemos darles la cobertura de chocolate. Derretimos el chocolate al baño maría y las bañamos en él o lo vertemos por encima, esto va un poco al gusto. Lo único a tener en cuenta es que el chocolate no debe estar ni muy frío ni muy caliente cuando hagamos esto ya que si no se volverá blanquecino cuando enfríe pero estará delicioso igualmente.


¿A que es muy sencilla? Os animo a hacerla y a que me contéis el resultado. Además, es de esas recetas que anima porque en muy poco tiempo tienes muchísimas galletas y porque aunque llenes una caja ves como van desapareciendo casi sin darte cuenta.

Feliz y dulce semana, besicos!

M.

domingo, 21 de septiembre de 2014

Tarta de limón y chocolate. Hoy celebramos el ¡¡2º cumpleaños del blog!!

Hoy en Las piruletas son rojas estamos de celebración, ¡¡es nuestro feliz 2º cumpleaños!! y para celebrarlo hoy os traigo una deliciosa tarta de limón y chocolate

Quiero empezar dándoos las gracias por continuar ahí un año más, por visitar mi blog, por dejar vuestros comentarios (aunque no sean muchos me hacen muchísima ilusión), por intentar hacer las recetas y por mil cosas más que seguro recordaré en un rato. 


Creo que fue una buena idea comenzar con esta aventura de Las piruletas son rojas el día del cumpleaños de mi madre,
 ¡Felicidades mamá!
tengo la excusa perfecta para hacer una tarta, tengo quien sople las velas y, además, tenemos con quien compartirla. 

Después de dos años, os habréis dado cuenta de mi gusto por las recetas sencillas y, para esta ocasión, no iba a ser diferente porque que sean sencillas no significa que sean menos deliciosas. También suelo utilizar ingredientes fácilmente a nuestro alcance, aprovechando siempre que puedo para incluir alguno de los frutos que nuestros amigos los árboles nos ofrecen: en este caso mi querido limón.


Hace tiempo que sigo a Manuela de Passión for baking, todo lo que hace tiene una pinta estupenda y sus presentaciones son extraordinariamente bonitas. Todavía no me había atrevido con ninguna de sus recetas y, para esta ocasión, opté por inspirarme viendo su blog. Me conquistó su Oreo Lemon Pie, aunque la he variado muchísimo ya que como viene siendo habitual la primera premisa para esta tarta de cumpleaños es que fuese sin lactosa. 

En vez de galletas oreo para la base he optado por hacer yo misma la galleta de base, para el relleno he utilizado nata vegetal y la he cubierto con merengue. El resultado: espectacular.


Tarta de limón y chocolate (sin lactosa)

Para la base
  • 160 g harina
  • 100 g cacao puro en polvo
  • 1/2 cucharadita bicarbonato
  • una pizca de sal
  • 60 g margarina Artua sin lactosa
  • 100 g azúcar moreno
  • 1 huevo

Para el relleno de limón
  • 115 ml zumo de limón
  • 2 cucharaditas de ralladura de limón
  • 75 g azúcar
  • 2 huevos
  • 4 yemas 
  • 60 g margarina Artua sin lactosa
  • 500 ml nata vegetal para montar (yo he utilizado Ambiante)

Para el merengue
  • 4 claras
  • 120 g azúcar
  • 1/4 cucharadita vinagre de manzana
Comenzamos preparando la base de galleta. Precalentamos el horno a 180ºC.
Batimos la mantequilla con el azúcar hasta que quede una mezcla homogénea. Añadimos el huevo asegurándonos que quede bien mezclado. A continuación, añadimos el cacao, cuando esté bien incorporado vamos añadiendo la harina con el bicarbonato y la sal, previamente tamizado, poco a poco. La cantidad de harina es un poco variable, podríamos decir que añadimos hasta que admita, es decir, si la hemos echado toda y todavía está muy pegajosa la masa añadiremos más o si por el contrario, aunque no la hayamos puesto toda, vemos que ya está con la consistencia adecuada no pondremos más. Amasamos hasta formar una bola. La extendemos sobre el molde que vayamos a utilizar (previamente engrasado) y la metemos 15 minutos al congelador. Pasado este tiempo la hornearemos durante 10-12 minutos a 180ºC. La reservamos hasta que se enfríe completamente.

Seguimos con el relleno de limón. Comenzamos preparando el lemon curd (pasta de limón). Esta pasta es muy utilizada en repostería. Se puede usar tanto para rellenar macarons como cupcakes y hay quien se la come a cucharadas. Una vez preparada la podemos guardar en el frigorífico hasta 2 semanas aunque en esta ocasión usaremos toda la medida para el relleno.
Ponemos el zumo de limón, la ralladura, el azúcar, los huevos y las yemas (las claras las reservamos para el merengue) en una cazuela al baño maría, procurando que la base de la cazuela o los huevos se cocerán antes de que se haya mezclado todo bien, y vamos removiendo con una espátula o cuchara de madera hasta que se espese quedando una pasta fina y homogénea (puede tardar casi 20 minutos en espesar así que no desesperes). Retiramos del fuego y añadimos la margarina removiendo hasta que quede bien mezclada. 
Una vez la pasta esté fría completamente, montamos la nata, para que nos sea más fácil podemos meter tanto la nata como el bol donde la vayamos a montar unos 10 minutos en el congelador. Mezclamos cuidadosamente la pasta de limón con la nata (yo le he añadí unas gotas de colorante amarillo para que tomara un poco de color)
Rellenamos la base, que ya estará bien fría, con nuestro relleno y la dejamos en el frigorífico al menos 5 horas, mejor toda la noche.

Antes de servir, preparamos el merengue. Batimos las claras, cuando comiencen a montarse añadimos el azúcar poco a poco en forma de lluvia y el vinagre, seguimos batiendo hasta que queden bien firmes (yo las batí durante bastante tiempo porque siempre tengo miedo de que se bajen luego y resultó bien). 

Una vez listo el merengue lo ponemos sobre el relleno de limón y decoramos al gusto. He utilizado un festivo confetti comestible, que se note que estamos de celebración.


Nada más que deciros salvo un enorme ¡¡¡MIL GRACIAS!!! por estos 2 años.


¡Espero que os guste y os animéis a hacerlo!

Feliz y dulce semana, besicos!

M.

miércoles, 10 de septiembre de 2014

Pastel de higos (Fig pie)

Sí, sí, habéis leído bien, hoy os traigo un pastel de higos de lo más sano y natural y que, además, está buenísimo. Si me seguís en facebook (y si no ¿a qué esperas?) ya sabréis que este año la cosecha de higos ha sido muy fructífera. Tenemos una higuera ecológica según mi madre (en realidad es más bien salvaje) que nos regala sus frutos cada temporada tanto a nosotros como a los que se llevaron todas las brevas.. ejem, ejem..  


He de confesar que el fruto en sí no me gusta. Jamás me he comido un higo o una breva. No soy muy fan de las frutas muy dulces y además, en este caso, su textura no me es nada apetecible. Hace un par de años probamos a hacer mermelada y al probarla tuve que reconocer que sorprendentemente me gustó, eso sí después de "trabajado". Pues bien, este año hemos secado higos, hemos hecho mermelada y hasta he hecho el pastel. 

Lo hice con motivo del cumpleaños de mi hermana. Es verdad que no es el típico pastel de cumpleaños pero es que no conozco a nadie que le gusten más los higos que a ella (bueno, a mi madre, jeje) así que pensé que sería perfecto para un día tan especial. Además, ella siempre hablaba, mientras se le iluminaba la cara, de un pastel de higos que había probado una vez en Caelum, una reconocida pastelería de Barcelona y que tenía que probar a hacerlo siguiendo la descripción que ella recordaba. 


Las pistas que me dio fueron que tenía una base de pasta, que no era hojaldre pero sí crujiente, y que el relleno era como pan de higo pero sin llegar a serlo. Partiendo de esas premisas, intenté hacer algo parecido poniendo una base de masa quebrada preparada con margarina para hacerla sin lactosa y un relleno, usando como modelo la receta de Healthfully ever After, con higos secos (por aquello de que se parecía al pan de higo) que habíamos secado de esta misma cosecha.



Pastel de higos

Para la masa quebrada
  • 300 g harina
  • 120 g margarina (sin lactosa)
  • 1 huevo
  • 15 g azúcar
  • pizca de sal
Para el relleno
  • 450 g higos secos
  • agua para cubrir los higos
  • 120 g azúcar moreno
  • 2 cucharadas maicena
  • 1/2 cucharadita canela
  • una pizca de sal
  • 2 cucharaditas esencia vainilla (yo uso Nielsen-Massey)
  • 1 cucharada vinagre de manzana
  • 1 cucharada margarina
Empezamos preparando los higos. Cortamos los higos en cuartos eliminando las partes duras, los ponemos en un recipiente con agua hasta cubrirlos. Como mis higos no estaban muy secos solo los tuve unas tres horas a remojo en el frigorífico, si usas higos muy secos o deshidratados déjalos, al menos, una noche. 

Una vez preparados los higos nos ponemos con la masa quebrada, puedes comprarla pero por si decirles hacerla. Formamos un volcán con la harina y en su interior ponemos la margarina troceada en dados pequeños, el huevo, el azúcar y la sal. Trabajamos el conjunto hasta que nos quede con una textura arenosa, como si fuera pan rallado. Cuando hemos conseguido esto, añadimos un poco de agua para que tome cuerpo y podamos formar una bola que amasaremos durante un corto periodo de tiempo. La dejamos reposar durante 1 hora en un lugar fresco y seco tapada con un paño.

Cuando esté lista la masa, la extendemos en el molde que vayamos a utilizar, previamente enharinado. Con esta cantidad de masa, a mi me da para dos bases. Usaremos una para el pastel y la otra podemos congelarla para otra ocasión o gastarla para hacer una coca, quiché o lo que nos apetezca (en mi casa siempre triunfa esta segunda opción).  Ponemos un trozo de papel de aluminio sobre el fondo de la pasta extendida (no en los bordes) y lo llenamos con algo de peso (yo uso habichuelas) para evitar que suba y lo horneamos unos 15 minutos a 180ºC. Se saca y se deja enfriar (retiramos las habichuelas y las guardamos para utilizarlas la próxima vez).

Mientras se enfría un poco la masa, preparamos el relleno. Para ello, ponemos los higos con parte del agua en una cazuela. A parte, mezclamos el azúcar moreno con la maicena, canela y sal y lo añadimos a los higos cuando lleven unos 5 minutos hirviendo. Dejamos que se cueza sin parar de remover hasta que quede todo bien ligado y la parte líquida adquiera textura de sirope. Retiramos del fuego y añadimos la vainilla, el vinagre y la margarina, remocemos bien, Dejamos enfriar un poco y trituramos.

Para finalizar, vertemos el relleno sobre la masa quebrada y horneamos a 190ºC durante 20 minutos. Dejamos enfriar y desmoldamos con cuidado para que se nos rompa la masa que queda muy frágil.



¡Espero que os guste y os animéis a hacerlo!

Feliz y dulce semana, besicos!

M.

miércoles, 11 de junio de 2014

Linzertorte de cereza

Dice mi hermana que a ella le gustan más las tartas tipo "pie" americanas porque son más ligeras que las que llevan bizcocho y crema. En concreto, le apetecía probar la tarta que el oso Yogui robaba del alféizar de las ventanas de las incautas amas de casa en los dibujos. El reto no era pequeño pero me puse manos a la obra en cuanto tuve un fin de semana ocioso.
La tarta que le gusta al oso Yogui es una tarta enrejada y con relleno de fruta.


Ya sabéis que me gusta usar ingredientes sencillos, fáciles de conseguir y, si se trata de frutas, que sean de temporada es algo obligatorio. Paseando por el mercado del sábado los ojos se fueron directos a unas cerezas, creo que en esta ocasión fueron ellas las que me eligieron a mi quedarían perfectas para el relleno de la tarta. 
Las "pie" tradicionales suelen llevar una masa quebrada como base pero para esta ocasión decidí hacer un cambio: haría una linzertorte en vez de una "pie". La tarta Linzer (o Linzertorte) es una tarta austriaca y húngara con una tapa de masa enrejada, su característica principal es que incorpora frutos secos y especias a la masa. Utilicé la receta de la tarta vienesa del libro 1080 recetas de cocina de Simone Ortega, ella incorpora también un poco de cacao a la masa. En esta receta el relleno consiste en una mermelada, en esta ocasión, preferí hacer yo misma el relleno de cereza y el resultado no defraudó.


He de reconocer que no estoy del todo satisfecha con como me quedó el enrejado, ya que más que un enrejado parece una capa con unos agujerillos pero quería compartir la receta porque el sabor era espectacular, el relleno de cereza combina a la perfección con la pasta de la base y resulta una de esas tartas que al día siguiente está incluso mejor porque los sabores se intensifican.
En cuanto al enrejado, de todo se aprende y seguro que a la próxima, que seguro que la habrá debido al exitazo que supuso, me queda más bonita. Mi error básicamente fue no pensar en la levadura y que iba a crecer una vez metida en el horno.


Linzertorte de cereza

Para el relleno
  • 800 g cerezas deshuesadas
  • 150 g azúcar
  • 1 vaina de vainilla
  • 3 cucharadas de maicena

Para la masa
  • 150 g margarina (yo uso Artúa sin lactosa pero en la receta original va con mantequilla)
  • 150 g azúcar
  • 150 g almendra molida
  • 250 g harina
  • 1/2 cucharadita levadura (tipo Royal)
  • 1 cucharada de cacao (yo uso Valor sin azúcar, el de lata)
  • 1 cucharadita de canela
  • 2 huevos

Comenzamos preparando el relleno. Lavamos y deshuesamos las cerezas y las pondremos a macerar junto con el azúcar y la vaina de vainilla (la partimos y extraemos las semillas). Las dejaremos unas 6-8 horas (o toda la noche) para que las cerezas suelten su jugo.

Precalentamos el horno a 180ºC
Para preparar la masa, mezclamos en un bol el azúcar, las almendras, el cacao, la canela y la harina tamizada con la levadura. Cuando lo tengamos bien mezclado añadimos los huevos de uno en uno y continuamos mezclando hasta que queden perfectamente incorporados, por último, incorporamos la margarina y mezclamos bien de nuevo hasta que nos quede una masa compacta. Ahora que empieza a hacer calor, la podemos meter en el frigo una hora para que se enfríe y así poder trabajarla mejor. Untamos el molde con mantequilla y, para asegurarnos que no tendremos problemas a la hora de desmoldarla, podemos poner papel vegetal en la base del molde. Cogemos dos tercios de la masa aproximadamente y la extendemos por la base y los laterales del molde intentando que quede de un grosor regular en toda la superficie.
Terminamos de preparar el relleno añadiéndole la maicena y mezclándolo bien (al cocerse con el jugo hará que espese). Vertemos el relleno sobre la base que habíamos preparado. 
Para hacer el enrejado, hacemos tiras con el tercio de masa que habíamos reservado antes. Yo lo hice sobre un papel vegetal primero y luego lo coloqué sobre el relleno.
Horneamos durante 40 minutos aproximadamente, nos fijaremos en lo que se dore la masa. 


Me sobró un poco de la masa del enrejado, la utilicé para hacer unas galletas que, al añadirle mermelada, resultaron riquísisisimas.

¡Espero que os guste!

Feliz y dulce semana, besicos!

M.

lunes, 10 de marzo de 2014

Magdalenas de calabaza y jengibre

Como os decía en el Pastel de calabaza y chocolate hasta hace relativamente poco no me gustaba la calabaza. Pues bien, desde que la descubrí se ha convertido en un básico en mi cocina, ya sea para recetas dulces como esta o para arroces o cremas.


Sí sí, sé que no es otoño y que no estamos en fechas de calabazas, aunque también es verdad que la estacionalidad se está perdiendo y ahora podemos encontrar de todo en las fruterías casi durante todo el año. 
Pero esta calabaza sí era de otoño, me la regaló una amiga y en su día solo gasté la mitad en un delicioso arroz con calabaza. Estaba liada con otras cosas y tenía la cocina y los dulces y el blog un poco abandonados, así que opté por partirla en varios trozos y congelarla.


Nunca había congelado una calabaza pero pensé que podría funcionar y así la tendría disponible para cuando pudiera usarla como merecía. Al descongelarla su textura había cambiado y la piel se había vuelto blanda pero como terminaría haciendo un puré con ella eso no fue un problema en este caso. Para el arroz y otras recetas donde la vayamos a comer en trozos no recomiendo usarla después de congelarla ya que su textura queda un tanto extraña (sí, hice arroz de nuevo y no me gustó mucho como quedó la calabaza).


La receta que os propongo hoy es muy sencilla de realizar, solo hay que llevar cuidado con una cosa y es escurrir muy muy muy muy muy bien la calabaza después de rallarla, ya que si incorporamos agua a la masa el resultado estará rico de sabor pero quedará un bizcocho compacto, nada esponjoso.
Estas magdalenas quedan superesponjosas y con el toque de jengibre te encantarán si te gustan los sabores especiados. Como en otras ocasiones, vuelve a ser una receta sin lactosa.

Magdalenas de calabaza y jengibre, para unas 12
  • 230 g calabaza rallada y bien escurrida
  • 2 huevos
  • 140 g azúcar moreno
  • 120 ml aceite de girasol
  • 1/2 cucharadita de extracto de vainilla
  • 120 g harina
  • 1 cucharadita de bicarbonato
  • 1 pizca de sal
  • 1 1/2 cucharadita de canela molida
  • 1 1/2 cucharadita de jengibre molido
Precalentamos el horno a 180 ºC (160 ºC si es con aire)
Rallamos la calabaza, escurrimos y secamos bien con papel de cocina para quitar el exceso de agua. 
Batimos los huevos con el azúcar durante algunos minutos y añadimos el aceite y el extracto de vainilla. Tamizamos la harina junto con el bicarbonato, la sal, la canela y el jengibre. Vamos añadiendo esta mezcla a la de los huevos y el azúcar poco a poco y sin dejar de batir hasta que queda perfectamente incorporada. Por último, añadimos la calabaza y mezclamos bien con una cuchara de madera.
Repartimos la mezcla final en los papelitos para magdalenas llenándolos 2/3 y horneamos unos 20-25 minutos o hasta que el palillo salga limpio. Se dejan reposar unos minutos en el molde y se pasan a una rejilla para que enfríen bien.


¡Espero que os guste!

Feliz y dulce semana, besicos!

M.

lunes, 25 de noviembre de 2013

Cupcakes de café y chocolate

Hoy traigo una receta sencillísima pero no por ello menos rica. De hecho, creo que es el bizcocho más chocolateado, tierno y esponjoso que he probado hasta ahora. 


Un viejo truquito que he usado muchas veces en mis bizcochos de chocolate consiste en añadir una cucharadita de café en polvo instantáneo, vamos, el Nescafé de toda la vida, para potenciar el sabor a chocolate y funciona, vaya si funciona. En el bizcocho de estos cupcakes apenas se aprecia el sabor a café pero, sin embargo, tienen un intensísimo sabor a chocolate.
En la textura, tremendamente esponjosa, me recordó un poco al de Guinness y no es descabellado, tienen en común que llevan una mayor cantidad de componente líquido, en el primero cerveza y en este café.


Para los bizcochos adapté una receta de Sweetapolita (blog bonito donde los haya) aunque la he variado bastante y ha terminado siendo muy diferente de la original. 
Los quería sin lactosa así que sustituí la leche del buttermilk por leche de soja y la mantequilla por aceite de girasol. 


Ya había hecho antes esta receta para estrenar mi molde de bundt (pero voló y no me dio tiempo a fotografiar) y me encantó, por eso la quise repetir y así poder compartir la receta. Si decidís hacerla como cupcakes os aconsejo que uséis cápsulas muy resistentes, la mezcla queda muy muy líquida y empapa la cápsula, quedando casi imperceptible su dibujo.

Para decorarla hice un glaseado de café y rallé un poco de chocolate negro por encima, más fácil y rápido ¡imposible!

Cupcakes de café y chocolate, para unos 12 cupcakes
  • 100 ml aceite de girasol
  • 30 g cacao en polvo sin azúcar (yo uso el de lata de Valor)
  • 1 cucharada de café en polvo instantáneo disuelto en 80 ml de agua (caliente, por supuesto)
  • 200 g azúcar moreno
  • 120 ml leche de soja
  • 1 cucharada de vinagre de vino blanco
  • 2 cucharaditas de extracto de vainilla
  • 1 huevo (a temperatura ambiente)
  • 125 g harina (tamizada)
  • 1/2 cucharadita de bicarbonato
  • una pizca de sal
Para el glaseado de café
  • 150 g azúcar glas
  • 1 ó 2 cucharadas de café, al gusto (se puede hacer con café instantáneo pero yo puse la cafetera) 
Precalentamos el horno a 180 ºC (160 ºC si es con aire)
Ponemos la leche de soja con el vinagre para hacer el buttermilk, mezclamos bien y reservamos, con 5-10min bastará para que se haga, quedará con un aspecto de leche cortada. En una cazuela, ponemos el aceite al fuego y añadimos el cacao, removemos con varillas hasta que quede bien mezclado. Retiramos del fuego y lo pasamos al bol de la batidora, añadimos el café, que estará todavía caliente, y batimos bien. Sin dejar de batir, vamos añadiendo el azúcar, el buttermilk, la vainilla y el huevo a la mezcla de cacao y batimos hasta que quede perfectamente incorporado, quedará en mezcla muy líquida y fina. Aparte, tamizamos la harina junto con el bicarbonato y la sal, lo añadiremos a la mezcla de cacao de una vez y batiremos bien hasta que se incorpore completamente y quede una masa homogénea.
Repartimos la mezcla final en los papelitos para magdalenas llenándolos 2/3 y  horneamos unos 20 minutos o hasta que el palillo salga limpio. Los dejaremos enfriar unos 5 minutos en el molde y luego los pasaremos a una rejilla para que terminen de enfriarse evitando condensaciones.

Para el glaseado batimos con las varillas el azúcar con el café todavía caliente hasta que quede fino. Lo vertemos sobre los bizcochitos, yo me ayudé de un biberón de cocina.
Por último, para darles un toque aún más chocolateado, rallamos un poco de chocolate negro por encima.


Os animo a que probéis esta receta, es muy rápida de hacer y el resultado es espectacular.

¡Espero que os guste!

Feliz y dulce semana, besicos!

M.

martes, 27 de agosto de 2013

Galletas de cítricos, ideales para una calurosa tarde de verano.

El verano. 
Parece que el verano es perfecto para hacer todo aquello que durante el resto del año no hemos tenido tiempo de hacer. Pero cuando llega, no lo hace solo, viene con sus altas temperaturas que me aplatanan por completo y me hace entrar en una fase de letargo de la que me cuesta horrores salir y veo como todo lo que había planeado para ocupar todo ese tiempo se va posponiendo.


Tras esta introducción podréis imaginar que encender el horno no me apeteciese en absoluto aunque, finalmente, lo hice en un par de ocasiones cuando mis ganas de cocinar y probar nuevas recetas vencieron al amodorramiento.  


La primera de ellas fue estas galletas de cítricos. Era verano e iba a cocinar, así que tenía que ser algo ligero y fresco huyendo de cremas que pudieran resultar empalagosas ahora y que, sin embargo, son ideales para el invierno.
Si he de elegir un sabor refrescante para el verano creo que sin duda gana el de los cítricos, ¿quién no se refresca solo con pensar en granizado o polo de limón? Pues esa sensación era la que quería conseguir con estas galletas y creo que lo conseguí, saben a naranja y limón de los de verdad.


La receta la adapté de las "mariposas cítricas" del libro Boutique de Pastelería de Peggy Porschen e hice dos de las versiones que propone: las de naranja y las de limón. Para diferenciarlas utilicé cortadores redondos para las de naranja y cuadrados para las de limón. 
Al no querer añadir ninguna crema ni nada opté por hacerlas grabadas y así darle un poco más de gracia.  El grabado lo hice utilizando unos paños de ganchillo que tenía por casa. Se pone el paño sobre la masa extendida y se pasa el rodillo por encima haciendo un poco de presión para que quede el dibujo marcado, así de fácil. Venden láminas con distintas texturas pero el método casero funciona perfectamente, también se podría utilizar cualquier otra cosa que tenga relieve, es cuestión de echarle un poco de imaginación.


Galletas de cítricos (para unas 36 de tamaño mediano)
  • 200 g margarina (para hacerlas sin lactosa) o mantequilla
  • 200 g azúcar blanca
  • 1 huevo 
  • 400 g harina
  • una pizca de sal
  • ralladura de 1 naranja (para las de naranja)
  • ralladura de 2 limones pequeños (para las de limón)
Precalentamos el horno a 175 ºC (con aire)
Dividimos los ingredientes en dos ya que vamos a hacerlas de dos sabores diferentes. 
Así, por un lado, ponemos 100 g de margarina junto 100 g de azúcar, una pizca de sal y la ralladura del sabor elegido en primer lugar en un bol y batimos con las varillas hasta que esté bien incorporada. En otro cuenco batimos el huevo y añadimos poco a poco la mitad a la mezcla anterior batiendo hasta que se incorpore completamente. Tamizamos 200 g de harina, la añadimos y mezclamos bien la masa. Formamos una bola, la envolvemos en papel film y la metemos en la nevera unas hora aproximadamente.
Con los ingredientes que nos quedan repetimos exactamente el mismo proceso.

Una vez fría la masa, la colocamos sobre una superficie enharinada y la amasamos brevemente. La extendemos con el rodillo dejando un grosor de unos 4 mm, ahora sería el momento de grabarlas con el paño de ganchillo. Las cortamos con los cortadores elegidos para la ocasión y las vamos colocando sobre la bandeja que vayamos a utilizar (cubierta previamente con papel sulfurizado). Metemos de nuevo la bandeja al frigorífico, durante 30 minutos como mínimo, para que estén bien frías a la hora de hornearlas y no pierdan la forma.
Las hornearemos unos 6-8 minutos, hasta que los bordes comiencen a dorarse. Una vez horneadas, las dejaremos reposar en la bandeja hasta que estén completamente frías.



¡Espero que os guste y os animéis a hacerla!


Feliz y dulce semana, besicos!

M.

lunes, 17 de junio de 2013

Magdalenas de naranja y chocolate

Hoy os propongo otra receta sencilla pero deliciosa. De nuevo vuelvo a los cítricos (es lo que tiene que en tu casa siempre haya naranjas y limones recién cogidos del árbol), pero esta vez, aunque en las fotos de las magdalenas no se aprecie, la protagonista es la naranja.


Y es que me estoy aficionando a esto de mezclar sabores, cosa de la que hasta hace bien poco renegaba. Uniendo la naranja y el chocolate no descubro nada. La pareja naranja y chocolate ya es todo un clásico y no es por casualidad, hacen una combinación perfecta.


Para la receta tomé como base la de Chocolate-Orange Cupcakes del libro Cupcakes from the Primrose Bakery  pero la he cambiado lo suficiente como para que haya quedado totalmente distinta. Además, esta vez, no he puesto cobertura. Las quería más ligeras, quería magdalenas. También quería que la naranja fuera la protagonista absoluta de la receta. Para ello, en vez de rallar la piel y añadirla, como hacemos habitualmente, la corté en daditos con la piel y todo y lo añadí a la masa tal cual. 


El resultado me encantó, el sabor de la naranja destaca sobre el chocolate y los trocitos de naranja era. como gominolas sorpresa.. mMMmmMmm
Entre mis conejillos de indias hubo opiniones dispares en cuanto a los trocitos de naranja porque respecto al bizcocho la opinión fue unánime: ¡deliciosas! No a todo el mundo gustan las frutas confitadas (sí, parecían confitadas) y cuando les aparecía un trocito lo quitaban (yo me encuentro en este grupo salvo con la naranja, es mi excepción) pero a los que les gustan les encantó. Y la masa quedó extremadamente esponjosa, creo que de las que más me han quedado. Las repetiré sin duda.

Magdalenas de naranja y chocolate (para unas 12 magdalenas)
  • 80 g chocolate negro para fundir
  • 80 ml aceite de oliva
  • 175 g azúcar
  • 1 naranja (media cortada en trocitos y el zumo de la otra mitad)
  • 2 huevos
  • 185 g harina
  • 1/2 cucharadita bicarbonato 
  • 1/2 cucharadita levadura química (tipo Royal)
  • 1/2 cucharadita sal
  • 1 cucharada leche (yo la puse de soja para hacerlas sin lactosa pero esto va en gustos)
  • gotas de chocolate
Precalentamos el horno a 180 ºC (160 ºC si es con aire)
Troceamos el chocolate y lo derretimos en el microondas o al baño maría, con cuidado no se nos vaya a quemar, y lo dejamos enfriar. Batimos el aceite con el azúcar hasta que quede bien incorporado. Añadimos los huevos uno a uno sin dejar de batir. Cuando esté bien incorporado añadimos el chocolate que hemos derretido antes. Tamizamos el harina con la levadura, el bicarbonato y la sal. Ponemos el zumo de naranja en un recipiente, le añadimos la cucharada de leche y lo mezclamos. Añadimos un tercio de la mezcla de harina a la mezcla del chocolate y batimos hasta que se incorpore totalmente, entonces añadimos un tercio del zumo y seguimos batiendo hasta que quede perfectamente incorporado. Volvemos a repetir estos pasos hasta que hayamos incorporado todo el harina y todo el zumo. Ahora es cuando añadimos los trocitos de naranja, lo mezclamos bien y, en este caso, las gotas de chocolate también, esto va en gustos, yo puse menos cantidad de chocolate inicial porque conté también con el que luego le añadiría con las gotas.
Repartimos la mezcla final en los papelitos para magdalenas llenándolos 2/3 y por último ponemos algunas gotas de chocolate también por encima. 
Horneamos unos 20-25 minutos o hasta que el palillo salga limpio. Los dejaremos enfriar unos 5 minutos en el molde y luego los pasaremos a una rejilla para que terminen de enfriarse evitando condensaciones.

Fácil y sencilla ¿verdad? 



Creo que cogí para la foto la que más gotas llevaba!! lo mejor de hacer las fotos.. zamparte el trozo que quitas.. ¡qué rica estaba!


¡Espero que os guste y os animéis a hacerla!


Feliz y dulce semana, besicos!

M.

miércoles, 20 de marzo de 2013

Macarons de chocolate rellenos de chocolate y fresa.

Después de unos días desaparecida un poco del mapa (las Fallas me han absorbido casi por completo, ups!) vuelvo a la carga. Tenía dos recetas pendientes por publicar y estaba con la duda de con cual de ellas empezar pero después de ver que el 20 de marzo se celebra, además del inicio de la primevera, Le Jour du Macaron se han disipado todas las dudas, tenían que ser macarons. 


El día del macaron se celebra el 20 de marzo desde el 2006 por iniciativa del pastelero francés Pierre Hermé, durante este día regalan macarons a cambio de un donativo para una buena causa. Este año lo han destinado a la lucha contra la fibrosis quística y como la sensibilización es una buena forma de colaborar con las iniciativas solidarias esta entrada es mi pequeña aportación.


En esta receta sigo con mi obsesión por las fresas con chocolate, combinación perfecta donde las haya. Todavía no me había atrevido con los macarons de chocolate y había llegado el momento. Para hacerlos seguí la receta de Su de Webos Fritos, lo explica genial y tiene una serie de tutoriales sobre macarons imprescindibles para quien esté empezando a preparar estos pequeños bocados.
Para rellenarlos utilicé crema de chocolate sin lactosa, en mi familia tenemos un pequeño problema con esto y quería que fueran para todos los públicos, y mermelada de fresa y aunque no fueran perfectos  de apariencia estaban riquísisimos!!


Macarons de chocolate rellenos de crema de chocolate
(adaptados de la receta de Webos Fritos)

Para las tapas:
  • 3 claras de huevo (unos 120 g)
  • 40 g  azúcar
  • 25 g cacao en polvo sin azúcar
  • 200 g azúcar glas
  • 110 g almendra molida
Para el relleno de crema de chocolate:
  • 300 g azúcar glas tamizada
  • 100 g margarina a temperatura ambiente
  • 40 g cacao en polvo tamizado
  • 40 ml leche de soja
  • mermelada de fresa (yo usé la que me quedaba casera)
Separamos las claras el día de antes y las dejamos "envejecer" a temperatura ambiente unas 24h. (1) 
Mezclamos bien las almendras con el azúcar glas y el chocolate en polvo, lo repartimos sobre la bandeja del horno, lo horneamos 5 minutos a 150ºC y lo dejamos enfriar, yo lo hice así como dice Su en su receta, solo se hace con los de chocolate. Tamizamos la mezcla (yo lo hago 2 veces) y reservamos.
Batimos las claras y cuando estén prácticamente montadas añadimos el azúcar poco a poco, continuamos batiendo hasta conseguir un merengue brillante y firme, que no se caiga al voltear el bol.
Añadimos la mezcla de almendras, cacao y azúcar al merengue. Con una espátula vamos incorporándola manualmente con movimientos envolventes, fuertes al principio y suaves después, hasta que quede perfectamente incorporado. Debe quedar con textura de magma, que caiga formando una cinta, es decir, no muy espesa pero tampoco líquida. (2)

Rellenamos la manga pastelera con la masa, utilizaremos una boquilla redonda no muy grande para que nos sea más fácil controlarla y hacemos los macarons de unos 3 cm sobre la bandeja del horno que estará preparada con papel vegetal antiadherente, dejando espacio entre ellos, y los dejamos reposar hasta que se forme una costra en la parte superior que no se nos quede pegada al dedo al tocarla, no me atrevo a decir tiempo ya que puede variar entre 30 min o varias horas. (3)
Los ponemos en el horno a 150 ºC unos 10-12 minutos aproximadamente, dependiendo del horno y del tamaño de los macarons, yo estos los tuve 20 minutos, este horno es de los lentos. (4) Los dejamos enfriar en la bandeja y una vez fríos los despegamos con cuidado del papel.

Para el relleno de crema de chocolate, mezclamos el azúcar, la margarina y el cacao en polvo a velocidad media con unas batidora de varillas hasta que quede perfectamente incorporado, en ese momento bajamos la velocidad y añadimos la leche de soja poco a poco, una vez que esté toda la leche incorporada subimos la velocidad y batimos unos 5 minutos, cuanto más se bata más cremoso quedará.

El montaje. Antes de montarlos es muy importante dejarlos reposar unas 24 horas ya que si están muy recientes se pueden pegar un poco a los dientes, aunque esto es casi imposible, es una tentación verlos ahí y no comerlos. Los vamos escogiendo por parejas y vamos poniendo la crema sobre una tapa, con ayuda de una manga, dándole forma de circunferencia dejando un hueco en el centro y con una cucharilla rellenamos el hueco con la mermelada de fresa. Lo cerramos con otra tapa y presionamos con cuidado en los laterales, creo que en algunos me pasé apretando.
 

¡Espero que os guste!

También he leído por ahí que hoy es el día internacional de la felicidad así que hoy con más motivo:
¡Feliz y dulce semana, besicos!

M.

P.D: estoy enlazando esta receta a la fiesta de enlaces del blog Personalización de blogs.


Mis notas sobre los macarons:

(1) Sobre envejecer las claras he leído mucho. Hay quien las deja varios días en la nevera, quien las deja un día a temperatura ambiente, quien las saca varias horas antes o quien las usa directamente. Yo suelo sacarlas el día de antes pero, en este caso, las saqué por la mañana para hacerlos por la tarde. Otras veces las usé directamente y no consigo encontrar una gran diferencia.. quizá la próxima vez lo haga diferente, no lo sé.. creo que todavía no tengo la experiencia suficiente para asegurar qué es mejor.

(2) Otro punto delicado es conseguir la textura óptima de la mezcla. Si se queda muy espesa, nos quedarán macarons con piquitos (y es que quedarán con la forma exacta con la que los pongamos) pero tampoco debemos pasarnos de líquida ya que se desparramaría por la bandeja sin coger forma. Para hacernos una idea, la masa debe quedar de manera que al levantar la espátula caiga formando una cinta no muy gruesa. También podemos probar cogiendo un poco con una cuchara e intentando hacer uno sobre un plato, si al paso de unos segundos queda lisa ya está lista, si no seguiremos removiendo un poco más.

(3) El tiempo de reposo. Esto es lo que más me lleva de cabeza y creo que tras mis pruebas ya puedo formarme una opinión. También he leído de todo acerca de esto: 30 minutos, 1 hora, 2 horas, 3 horas, 4 horas.. y es que esto es muy relativo.. no es lo mismo 30 minutos en Madrid que en Valencia y es que aquí nuestra amiga la humedad relativa juega un papel muy importante. Si no secan bien se agrietarán al cocerse por eso lo mejor es comprobar que la costra de la superficie esté bastante dura y que no se nos quede pegada al dedo. Ojo, cualquier pequeña rotura de esta costra, aunque sea imperceptible se transformará en una grieta al cocer.

(4) El horno. Muy importante que estén bien hechos antes de sacarlos porque si no se bajarán, de ahí la importancia de conocer tu horno.. el mío debe ser flojito porque si los tengo el tiempo que pone en las recetas no terminan de cocerse y al sacarlos se bajan y entonces me toca volverlos a meter (a nadie le gustan los macarons crudos) y ya no vuelven a coger bien la forma.. 

domingo, 10 de marzo de 2013

Pastas de té con almendras ralladas.

Tras una semana en la que he tenido esto un poco abandonado, hoy vuelvo a las andadas con una receta muy sencilla pero no por ello menos rica. Es muy fácil y rápida de hacer, esto la hace idónea para cuando quieres tener algo casero para acompañar un té o café en muy poco tiempo.


Esta vez no fui yo la descubridora de la receta sino mi madre que un día echó mano de su libro de las 1080 recetas de cocina de Simone Ortega. Libro clásico y básico para todas las que nos gusta la cocina en general  y no solo la repostería, creo que no he probado nada de ese libro que no me haya gustado. Mi madre las hizo un día que yo no estaba por allí y según me contó fueron un éxito rotundo así que en cuanto tuve ocasión quise hacerlas y probarlas para ver si realmente estaban tan buenas. Me costó un poco levantarla del sofá en plena siesta del sábado pero finalmente acabamos las dos mano a mano en la cocina.


Y lo de mano a mano es relativo porque llevan tan poco trabajo que enseguida estaban hechas y ya solo quedaba esperar a que se enfriaran (otra de sus virtudes!! en cuanto salen del horno y se enfrían ya están listas para tomar, no hay que aguantar la dura espera como con otros dulces y no miro a nadie, eh macarons..) para poder probarlas. 


Variamos la receta un poco, cambiamos la mantequilla por margarina para hacerlas aptas a intolerantes a la lactosa, esto es algo que en mi familia tenemos muy presente y siempre que se puedan adaptar ¿por qué no? el sabor no será el mismo pero eso no quita que estén riquísimas igualmente. Añadimos más ralladura de limón, nos gusta el toque de cítrico. Y, por último, sustituimos las guindas que recomienda la receta para la decoración por frutas escarchadas que teníamos en casa y que combinan a la perfección con el sabor de las pastas.


Así tuvimos nuestras pastas listas para disfrutar de un té de domingo tarde en la terraza, ¿te apuntas?


Pastas de té con almendras ralladas
  • 112 g margarina a temperatura ambiente
  • 150 g almendras ralladas
  • 150 g  harina
  • 150 g azúcar
  • la ralladura de un limón
  • 1 huevo
  • almendras laminadas o frutas escarchadas para decorar
Precalentamos el horno a 180ºC sin aire.
En un bol mezclamos la margarina con las almendras y el azúcar. Después añadimos la harina, la ralladura de limón y el huevo batido. No es necesario trabajarlo mucho sino que nos basta con que los ingredientes queden unidos. Vamos cogiendo la masa con una cucharilla de las de café, le damos forma de bola y, una vez puesta en la bandeja, la chafamos un poco así tendremos unas pastas de unos 3-4 cm de diámetro. Batimos un huevo y, con la ayuda de un pincel, embadurnamos las pastas y les ponemos encima la almendra o las frutas para decorarlas. Las metemos al horno unos 10 min aproximadamente (totalmente orientativo, hay que estar bastante pendiente para que no se quemen) y las sacamos cuando estén doradas. Las dejamos enfriar unos minutos en la bandeja y ya las tenemos.

¡Espero que os guste!

Por último no quería acabar esta entrada sin agradecer a Yolanda de Cocina de una bancaria estresada por darme ¡¡¡mi primer premio!!! mil gracias bonica!! y a Carmen de Lotius Cake por darme ¡¡mi segundo premio!! muchísimas gracias!! Son geniales estas chicas y os recomiendo que visitéis sus blogs porque encontraréis verdaderas delicias. La verdad que no sé muy bien cómo funciona esto de los premios y desgraciadamente ahora mismo no tengo demasiado tiempo para dedicarle al blog pero suena muy bien y me hace mucha ilusión y me encantan las cosas bonitas que me dicen sin conocerme, ¡¡sois geniales chicas!! Y ahora creo que me tocaría contestar unas preguntas y premiar a otros blogs pero, como me gusta hacer las cosas bien y no arrebatarlas, lo voy a dejar para otro día porque hoy me es imposible pero prometo hacerlo porque sin duda todas os merecéis que visite vuestros blogs y os descubra como toca y no con prisas.

Feliz y dulce semana, besicos!

lunes, 18 de febrero de 2013

Tarta de chocolate y galletas. Tarta de cumpleaños.

Ayer tuvimos celebración cumpleañera por partida doble. Desde hace ya varios años las Ms del grupo nos juntamos para celebrar nuestros cumples, ella es dos días mayor que yo pero parecemos de la misma edad, ¿verdad? jjjj Invitamos a nuestros amigos a una comida casera, ella preparó dos cocas riquísimas para el aperitivo (me tienes que pasar la receta de la masa!!) y yo hice un arroz y costra como plato principal y también preparé el postre.


Ya tenía decida la tarta que haría desde hacía tiempo: ¡¡Tarta de chocolate y galletas!! la tradional y la que siempre ha estado presente en todos los cumples hasta que nos ha dado por innovar. 
Hay infinidad de recetas diferentes para hacer esta tarta, tantas casi como gustos: con chocolate a la taza, con chocolate en polvo, con natillas.. y seguro que a todos nos parece que la mejor es la que hacía o hace nuestra madre, por eso desde el principio sabía la que iba a hacer, la que me hacía mi madre, la mejor de todas las que he probado!!

Y para encontrar esta receta no tuve que recurrir a mis libros de repostería ni navegar por la red, la tenía en casa, en el cajón del armario del salón, en la carpeta de recetas donde mi madre guarda las recetas que ha copiado de la carpeta de recetas de su madre, mi abuela, y a la que pienso recurrir en más ocasiones sin duda alguna.


Varias cosas me sorprendieron al releer esta receta, la había hecho hacía tiempo y recuerdo ayudar a mi madre remojando las galletas pero no recordaba muy bien como era. La primera fue descubrir que la crema de chocolate es básicamente lo que ahora llamo buttercream y creemos que importamos de los anglosajones, pues bien, mi abuela, mi madre, mis tías,.. ya la hacían hace tiempo y sin saberlo. Sustituí la mantequilla por margarina (como siempre habíamos hecho en casa) y así la hice apta para intolerantes a la lactosa. La segunda fue al leer una tableta de chocolate que había que rallar pero, según recordaba, mi madre siempre lo había echado en polvo. También que llevaba coco en la crema, mi madre nunca lo puso, a mi el coco no me gustaba nada antes.

Decidí seguir la receta al pie de la letra. Así tuve una crema extracremosa con algunos trocitos de chocolate, al ir rallado no termina de fundirse con la mantequilla, de un sabor delicioso y nada empachoso. Tuve mis dudas porque quedaba un color claro, no era el del chocolate oscuro que estamos acostumbrados a ver y estuve apunto de añadirle un poco de chocolate en polvo pero finalmente no lo hice y me alegro, el resultado me encantó y, por los comentarios, creo que a los invitados también.


Quería decorarla de una manera muy sencilla para que la tarta fuera la protagonista total. Opté por hacer una guirnalda de banderines que le diera un pequeño toque de color y como no tenía mucho tiempo esta vez sí recurrí a la red, si os gustan las letras las podéis descargar aquí
¿Y qué me decís de las servilletas? fueron parte del regalo de cumpleaños (gracias Elena! mi hermana, pinche y catadora oficial), me encantan por su colorido y originalidad, el elefante malabarista cargado con la tarta, los regalos y los globos.. ¿verdad que es preciosa?

Bueno, ya no me enrollo más, voy con la receta.


Tarta de chocolate y galletas (para unas 12 personas)
  • 300 g margarina a temperatura ambiente (se puede sustituir por mantequilla sin sal)
  • 1 tableta chocolate (yo usé de Nestlé Postres)
  • 1 vaso coñac (yo no tenía y usé moscatel, quedó genial)
  • 75 g coco rallado
  • 500g azúcar
  • 2 huevos
  • 4 cucharaditas de café soluble
  • 500 g galletas
Se bate la margarina con 300 g del azúcar molido (yo no tengo donde molerlo así que usé azúcar glas) durante 1/2 hora aproximadamente, el azúcar se mezclará por completo con la margarina y quedará un mezcla muy cremosa, fina y suave. Añadimos el chocolate rallado, el coco, los 2 huevos*, 2 cucharadas de moscatel y batimos hasta que quede todo perfectamente incorporado y reservamos.

Ponemos en una cazuela el resto del azúcar con las 4 cucharaditas de café y vaso y medio de agua y lo llevamos a ebullición. Cuando hierva se retira del fuego y se añade el moscatel restante.

Ahora empezamos a montar la tarta. Vamos bañando las galletas en el almíbar, pero sin pasarnos de tiempo ya que si no se desharán y se creará una pasta extraña pero que tampoco nos queden excesivamente secas, y formamos la primera capa de galletas. La cubrimos con una capa de crema de chocolate. Volvemos a poner otra capa de galletas bañadas en el almíbar y luego otra de chocolate y vamos poniendo capas mientras nos queden ingredientes, a mi me dio para cinco capas de galleta. Cuidado! hay que reservar crema de chocolate suficiente para cubrir la tarta por completo al final y ya la decoramos como nos guste.

¡Espero que os guste!

Feliz y dulce semana,  ¡¡besicos!!


* Los huevos supuestamente van crudos pero por precaución pongo agua a hervir y cuando ya está hirviendo los sumerjo unos 10 segundos, así mato a los bichitos malignos y me quedo más tranquila. Los dejamos enfriar antes de añadirlos a la crema.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...